En muchos países, más del 50% de la población utiliza teléfonos móviles, formando parte integral de la telecomunicación moderna. Sin embargo, los estudios científicos indican que los teléfonos celulares emiten cantidades pequeñas de radiación. Esto no tendría importancia de no ser porque estas radiaciones son emitidas a corta distancia de la cabeza.
Hasta ahora no se ha comprobado que usar un teléfono celular cause cáncer, pero hay suficiente evidencia para estar al tanto de la posibilidad de que la radiación pudiera tener algún efecto, cuando estamos expuestos a ella por largos periodos de tiempo.
Panamá América tuvo acceso a un experimento en donde se cocinó un huevo a través de dos celulares móviles.
Durante los primeros 15 minutos de la prueba no pasó nada, pero a los 25 minutos el huevo comenzó a calentarse y a los 45, estaba caliente y a los 65 minutos, aproximadamente, estaba cocinado.
Todo sugiere que así como la radiación puede cocinar un huevo, también puede maltratar el cerebro.
Sin embargo, luego de varias consultas sobre esta situación, Panamá América comprobó que esto no se puede producir en el cerebro humano, ya que es un órgano que tiene un mecanismo de autorregulación que no permite que las células cerebrales se sobrecalienten.
Para Daniel Cervantes, profesor de Ingeniería Eléctrica de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), este experimento lo único que ha permitido es entender que las microondas actúan como radiación que produce calor, lo cual puede ser peligroso por ejemplo para los ojos y los testículos, que son puntos sensibles del cuerpo.
Cervantes explicó que está comprobado que el calor puede ocasionar cataratas, así como disminuir la producción de espermatozoides, lo que afecta la fertilidad del ser humano. No obstante, aclaró que es el calor que emite un artefacto.
De acuerdo con Cervantes, los estudios sobre los celulares no están 100% claros, por ello es recomendable no hablar mucho tiempo por ellos.
Recomienda tener el celular alejado de la cama, porque aunque no se esté utilizando éste recibe y envía señales como si estuviera funcionando regularmente.
Además, después de cada llamada se debe esperar cierto tiempo para hacer otra, para darle al organismo el tiempo adecuado de recuperarse por si hubo algún tipo de calentamiento.
Esto porque las radiaciones tienen efectos térmicos, ya que la energía electromagnética causa un aumento mesurable en la temperatura del objeto o persona; mientras que los efectos no térmicos se producen cuando la energía de la onda es insuficiente para elevar la temperatura por encima de las fluctuaciones de temperatura normales del sistema biológico.
El doctor Adam Burgess, de la Universidad de Kent, publicó una investigación hace más de un año en la que alega que los celulares no causan ningún daño a la salud.
El doctor, sin embargo, no está seguro sobre el futuro. "Es posible que algún riesgo hasta ahora desconocido se presente en el futuro, pero tenemos que poner los beneficios de su uso y los posibles riesgos en una balanza".
Mientras que un estudio realizado por el Instituto Karolinska, en Suecia, sugirió que el uso de un móvil por más de diez años aumenta cuatro veces el riesgo de que se desarrollen ciertos tumores en los oídos.
Incluso un estudio holandés encontró entre sus resultados que el uso prolongado del celular afecta la función cerebral.
Más aún, otros experimentos elaborados también en Europa descubrieron que las radiaciones del celular causan daños en el ADN, ya que las ondas electromagnéticas que producen los teléfonos móviles dañan las cadenas que transportan la información genética contenidas en el núcleo de las células.
Para los principales fabricantes de teléfonos móviles se necesita hacer más investigaciones sobre el posible daño que causa al ADN, la radiación que emiten estos aparatos, después de que un estudio de 12 institutos europeos informara que dicha radiación tiene efectos perjudiciales permanentes.
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autor
Aleida Samaniego C.
Fecha y hora de publicación