Cuidado con su mascota

EN PANAMÁ hay alimentos peligrosos para el consumo humano, debido a que contienen aflatoxinas, hongos que pueden causar cáncer al ingerirse en grandes cantidades.
Los cereales son un ejemplo, según un estudio realizado por el Departamento de Microbiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá y publicado en Panamá América hace unos meses.
Sin embargo, no son los únicos los alimentos para humanos que corren el riesgo de estar contaminados, también los de las mascotas son susceptibles de contener aflatoxinas.
Esta situación se registró en Venezuela en donde una empresa productora de alimentos para perros y gatos tuvo que retirar voluntaria y temporalmente su línea, después de recibir reportes veterinarios que indicaban que algunas mascotas habían presentado problemas de salud debido a su alimentación.
Luego de conocer sobre la contaminación se realizaron análisis en un laboratorio que indicaron que el problema estaba limitado a dos lotes de producción y relevaron la presencia de toxinas producidas por hongos.
La contaminación de los productos fue tal que la empresa tuvo que diseñar un sistema para cubrir los gastos médicos de las mascotas afectadas, así como para facilitar la devolución y el reembolso de los productos.
Según publicaciones venezolanas y de la propia empresa, el problema sólo se registró con los alimentos producidos en la planta de Venezuela, pero no con los importados.
Sin embargo, causó preocupación a los dueños de animales que le suministraban el alimento a sus mascotas, como a la propia empresa, la cual adoptó las medidas necesarias para evitar que el problema continuara creciendo.
De acuerdo con Guillermo Salazar, ministro de Desarrollo Agropecuario (MIDA), Panamá no está excluida de esta situación, pero se han adoptado los correctivos necesarios para que no suceda, y realizan análisis a los productos que entran o salen del país.
Tienen la colaboración de la Autoridad de Seguridad de Alimentos, la cual ha solicitado el apoyo al Departamento de Microbiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá para realizar los análisis, advierte.
Analizan cada uno de los productos que entran al mercado panameño en el Instituto Gorgas y en el MIDA, a través del Laboratorio de Sanidad Animal y Sanidad Vegetal, que hace los estudios de aflatoxinas hace años.
Para Gilberto Real, administrador general de la Autoridad Panameña de Seguridad de Alimentos, la presencia de microhongos como las aflatoxinas en el maíz, por ejemplo, es algo natural, ya que en la mayoría de los granos hay aflatoxinas.
Lo que se estudia, explica, es si sobrepasa los parámetros establecidos por la Organización Mundial de Salud (OMS), que afectan la salud de los consumidores.
Para Real, investigaciones de esta índole ratifican que el sistema sanitario de Panamá requiere estar en una modernización constante y una adecuación institucional que permita velar por la seguridad alimentaria del país en todos los sentidos.
De acuerdo con el profesor Valentín Rojas, del Departamento de Microbiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, estas toxinas pueden causar daño severo o crónico al hígado de los animales e incluso, dependiendo de las condiciones, la muerte; mientras que los síntomas que indican una reacción a las mencionadas toxinas pueden incluir coloración amarillenta de los ojos, encías y piel, decaimiento en el nivel de actividad de las mascotas y vómitos.
Rojas señala que existe la tendencia de creer que los animales tienen la capacidad de poder detectar la contaminación del alimento, lo cual no es cierto en general.
Aunque se sabe que las aflatoxinas causan cáncer en los animales, la FDA de los Estados Unidos las permite a bajos niveles, ya que se considera "contaminantes inevitables" de estos alimentos.


Se considera que el consumo ocasional de pequeñas cantidades de aflatoxinas ofrece poco riesgo durante la vida y no es práctico intentar quitar la aflatoxina del producto alimenticio contaminado, con el fin de volverlo comestible.
Para los investigadores, los efectos nocivos de la intoxicación por aflatoxinas en los animales (y presumiblemente en humanos) ha sido clasificada en dos formas generales: Se produce la aflatoxicosis aguda cuando se consumen niveles medios a altos de aflatoxinas. Los efectos de la intoxicación pueden incluir hemorragia, daño agudo del hígado, edema, alteración en la digestión, absorción o el metabolismo de alimentos, y posiblemente la muerte.
Mientras que la aflatoxicosis crónica resulta del consumo de niveles bajos a moderados de aflatoxinas. Los efectos son subclínicos y difíciles de reconocer.




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279765
autor
Aleida Samaniego C.
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