Pese a ser un referente internacional de la lucha contra el cambio climático, Japón había aumentado en 2005 sus emisiones de gases contaminantes en un 8.1% con respecto a los niveles de 1990.
La meta comprometida por el Ejecutivo nipón es reducir sus emisiones un 6 por ciento con respecto a los niveles de 1990 para cumplir con el Protocolo de Kioto y para ello se ha propuesto atacar el problema de raíz, la contaminación de los hogares.
El Gobierno pretende concienciar a los japoneses para que disminuyan su consumo energético diario mediante una "dieta de CO2" con la que se calcula que, aun en el mejor de los casos, el país produciría 47 millones de toneladas de dióxido de carbono al año.
Manos a la obra: la receta japonesa contra el calentamiento global incluye medidas concretas y, como todo en este país, muy precisas.
La receta consiste en ducharse un minuto menos al día, subir un grado en verano y bajar otro en invierno el aire acondicionado, llevar las bolsas desde casa al ir de compras, usar electrodomésticos de bajo consumo o conducir cinco minutos menos por jornada.
El Gobierno ha calculado que si se apagan los aparatos eléctricos, en lugar de dejarlos en "stand-by", se emitirían 64 kilogramos menos de CO2 por persona y día.