Yogurt.. ¿para las vacas?

¿Ha visto usted alguna vez a una vaca comiendo yogurt? Pues esta no es una novedad en Panamá, ya que en un hato muy curioso en el interior de la República se pueden observar estas prácticas.
¿Y dónde se encuentra? Se trata de una finca modelo llamada Hato San Antonio, ubicada en El Roble de Aguadulce, provincia de Coclé.
Sí, no es broma. Allí las vacas que proveen de materia prima (leche) a la planta procesadora de quesos PROLACSA son alimentadas, además de los pienzos, con una bebida refrescante fabricada a partir del suero y las devoluciones de leche fluída que llegan diariamente.
¡Qué manjar para las vacas! ¿Verdad? ¿Y por qué se lo darán? Nada más y nada menos, porque se ha comprobado que este "yogurt", como comentó Víctor Pérez, dueño de la finca, contiene sales minerales y proteínas que contribuyen a que el ganado permanezca hidratado y, por consiguiente, alcance mejores rendimientos y productividad en poco tiempo.
Pero esto no es todo lo que podemos encontrar en esta particular finca, ya que con un poco de creatividad e innovación el Hato San Antonio se ha convertido en un modelo a seguir. Recientemente el Capítulo de Panamá de la Asociación Nacional de Ganaderos (ANAGAN) realizó una visita a este "laboratorio experimental", porque se aprovecha todo, y cuando decimos todo es todo.
Un ejemplo es cómo se saca provecho a los sueros de la leche para alimentar el ganado, además, la materia fecal se convierte en biogas y hasta en abono orgánico. Allí también encontramos cómo se aplica el sistema de cercas eléctricas y también observamos cómo se prepara y almacena en "trincheras" el forraje del ganado a muy bajos costos. Entre otros detalles, es curioso cómo para vencer el clima se han creado lagos artificiales para abastecer de agua a las tierras en temporada seca, mientras que en la lluviosa sirve para liberar los suelos y para que permanezcan aptos para el pastoreo.
Según Pérez, sólo hay que atreverse a incursionar en nuevas tecnologías, las cuales ha traído del extranjero y las ha sabido adaptar a estas tierras panameñas para sacar el mejor provecho y, por supuesto, compartirla con los demás ganaderos y productores de este terruño.


Una vez en los terrenos de la finca se puede observar que impera el orden y la organización, porque cada área de ella se complementa como un todo.
Mientras caminamos hacia los establos, notamos cómo se ordeñaba mecanizadamente al ganado. Unas 800 reses se crían allí, y cuya materia prima pasa a ser procesada a la planta PROLACSA, donde se fabrican quesos, leche fluída y helados.
A unos pasos, saltó a la vista una gran galera, de 600 metros de largo y que es un modelo de ganadería semi estabulada, que ha sido muy bien adaptada al clima panameño, ya que las reses, entre ellas normandos, ASF y cebú, además de pastar en los campos, pasan allí un período de tiempo para ser alimentadas con forraje a base de maíz, pasto y caña, y por supuesto, también reciben "yogurt".
Todo es un sistema, la leche es ordeñada, luego pasa a la planta para ser procesada, el ganado es alimentado mientras espera o pasa al ordeño y la materia fecal que desecha es recogida para convertirse en combustible (biogas) y más tarde en abono orgánico. Todo bajo los parámetros de producción más limpia (P+L).
Luis Felipe Pérez, quien se encarga de coordinar los trabajos en la finca, explicó a Panamá América, que desde que aplican estos procedimientos en Hato San Antonio se incrementó el rendimiento del ganado, ya que además de ganar peso en poco tiempo, no hay que esperar tanto para que las vacas puedan reproducirse y, por consiguiente, están listas para ofrecer de más materia prima a la planta.
El uso de estas técnicas también benefician el tratamiento de las reses, ya que permanecen confortables y seguras.


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282359
autor
Yelena Rodríguez
Fecha y hora de publicación