LA ESTACIÓN científica "Princesa Elisabeth", la primera base polar que usará energías renovables y no emitirá dioxido de carbono CO2, fue inaugurada antes de su instalación en unos meses en la Antártida para investigar la evolución del cambio climático y buscar posibles soluciones.
Diseñada para aguantar las extremas temperaturas en la región y las fuertes rachas de viento de más de 200 kilómetros por hora, la estación demuestra que un edificio ecológico puede funcionar en cualquier punto del planeta, incluso en el entorno más hostil, según dijo el explorador polar belga Alain Hubert, uno de los responsables del proyecto.
La base, que para su presentación ha sido construida en un enorme pabellón de Bruselas que el público puede visitar hasta el próximo domingo, será después desmantelada y transportada desde el puerto de Amberes en 80 contenedores hasta Nunatak Utsteinen, su ubicación definitiva (a 71 grados de latitud Sur y 23 grados de longitud Este).
Tras su montaje entre enero y febrero del próximo año, la primera expedición científica llegará en noviembre de 2008, antes incluso de que la base esté plenamente operativa, lo que ocurrirá a finales de febrero de 2009.
Según el coordinador del proyecto, Johan Berte, aunque otras muchas estaciones antárticas ya utilizan energías renovables como fuentes complementarias de energía, se diferencian de la estación "Princesa Elisabeth" en que su sistema básico depende todavía de generadores que utilizan combustible.
En la nueva base, la primera que Bélgica construirá en la región Antártida desde hace más de 40 años, el sol y el viento aportarán cerca del 95 por ciento del aprovisionamiento energético.
Para garantizar la máxima eficiencia, se utilizará un mecanismo pasivo de calefacción y cogeneración que reciclará el calor generado por los sistemas, ordenadores, la iluminación e incluso las personas que se encuentren en la estación, que podrá albergar un máximo de 20 habitantes.
El aislamiento de las paredes evitará que el calor escape y permitirá mantener una temperatura media de entre 18 y 20 grados centígrados.
El agua procederá de la nieve del entorno, que será recogida y fundida en un tanque de grandes dimensiones.
Una vez utilizada, se podrá reciclar íntegramente a través de un biorreactor que descompondrá los residuos presentes y de un sistema de filtros y de tratamiento, lo que evitará la producción de aguas residuales.
La mayor parte de los proyectos que se llevarán a cabo en la estación estarán relacionados con el estudio del cambio climático, dado que la presencia en el hielo de burbujas de aire y partículas de polvo encerradas desde hace millones de años constituye uno de los mejores archivos climáticos existentes. Pero además, en la base se realizarán otros estudios, como un análisis de los glaciares o un inventario de la biodiversidad en la región.
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Islamabad
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