El predador depredado

EL "ALETEO" de tiburones amenaza la estabilidad de los ecosistemas marinos, las pescas tradicionales sostenibles y las de recreo, que generan beneficios socio-económicos importantes.
La práctica del aleteo es sujeto de grandes debates a escala internacional.
La propia Organización de las Naciones Unidas reconoce que esta práctica causa la muerte de alrededor de 100 millones de tiburones al año, cuya carne no se aprovecha, ya que apenas se utiliza entre el 2% al 5% del tiburón.
La prohibición del "aleteo" de tiburones en todas las aguas oceánicas y en alta mar supone grandes beneficios. Promueve el uso sostenible de las poblaciones de tiburones, por parte de la industria, tanto para la subsistencia como para la pesca recreativa; igualmente, para el mantenimiento de las funciones de los ecosistemas marinos y la protección de las especies amenazadas de este grupo
Varios de las naciones que más practican el cercenamiento de aletas de tiburón (Brasil, Sudáfrica, Estados Unidos, Omán; la mayoría de los estados Australianos, Costa Rica, Ecuador y la Unión Europea) implementaron ya la prohibición de mantener a bordo las aletas sin los cuerpos de los tiburones. En algunos casos, ésta ha sido promovida activamente por la industria pesquera (la cual implementó voluntariamente la prohibición ante la legislación estatal en Australia). Este grupo de países está urgiendo a otros a hacer lo mismo; particularmente debido a los altos números de poblaciones migratorias y transfronterizas y de alta mar cercenadas y explotadas por dos o más estados.
Sin embargo, hay embarcaciones que persisten en continuar con la mala práctica de cercenar las aletas del tiburón y arrojar el resto del animal al mar. Un ejemplo es es el que se registro en Colombia, específicamente en el sureste del Santuario de Fauna y Flora de la isla de Malpelo en donde la Armada Colombiana decomisó y destruyó una cantidad considerable de aletas.
Según informes, la armada colombiana a través de la nave "ARC Sula", nave cuya operación es apoyada por MarViva, exploró la embarcación "Claudia Andrea Dos"y encontró 1.5 toneladas de diferentes especies en la red, y cerca de una tonelada de tiburón.
En total fueron decomisados 58 kilogramos de aletas de tiburón y 27 kilogramos de camarón.
En ese sentido, la directora Ejecutiva de la Fundación Mar Viva, Gabriela Etchelecu, dijo que se evidencia que se está implementando la nueva legislación en Colombia, pero que es lamentable que la actividad se siga llevando a cabo aún en lugares tan sensibles e importantes ecológicamente como el Santuario de Flora y Fauna Malpelo que es parte del Corredor Marino Biológico.


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295972
autor
Aleida Samaniego C.
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