El Gobierno japonés criticó ayer las maniobras empleadas por los barcos de la organización ecologista Sea Shepherd para obstruir las actividades de sus balleneros en el océano Antártico.
“Fue una acción muy peligrosa que no puede pasarse por alto”, dijo en rueda de prensa el ministro portavoz, Yoshihide Suga, respecto a los encontronazos.
En declaraciones recogidas por la agencia Kyodo, Suga precisó que el Gobierno nipón ha pedido a Holanda, bajo cuya bandera navegan los barcos de Sea Shepherd, que tome medidas para evitar que se repita una situación de este tipo. Poco antes, Sea Shepherd publicó un comunicado en Australia en el que acusaba a la flota japonesa de atacar a sus barcos Steve Irwin y Bob Barker de forma “no provocada, despiadada y premeditada”.
Según la organización, la flota japonesa violó las regulaciones internacionales que previenen las colisiones al supuestamente rodear a sus dos barcos para evitar que persiguieran al buque factoría Nishhin Maru y tomar ventaja de la rapidez de sus navíos para causarles daños.
Tanto Sea Shepherd como el Instituto de Investigación de Cetáceos (ICR) de Japón, responsable de la caza de ballenas en la Antártida, han publicado imágenes que supuestamente prueban sus respectivas acusaciones.
La campaña de Sea Shepherd contra la caza de cetáceos en la Antártida este verano austral tiene lugar mientras se espera la decisión de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya sobre la legalidad de la caza de ballenas por parte de Japón.