Manny Pacquiao y Timothy Bradley quieren que su pelea no deje sombra de duda en esta ocasión.
Casi dos años después de que Bradley venció al filipino por un fallo dividido que generó críticas, los dos púgiles wélter se mostraron inusitadamente confiados, en el comienzo de la promoción de la revancha que disputarán el 12 de abril. Quizás ello obedece a que ambos consideran que ganaron la primera contienda.
“Quiero mantener en alto mi nombre y demostrar que todavía puedo pelear”, dijo el también legislador Pacquiao. “Mi carrera no está acabada”.
El dictamen que siguió al combate de junio de 2012 enfureció a los aficionados y a buena parte de la prensa. El propio Bob Arum, promotor de ambos boxeadores, cuestionó la decisión.
Una mayoría abrumadora consideró que el poder y las combinaciones de Pacquiao tuvieron los méritos suficientes para superar la táctica elusiva de Bradley.
Bradley (31-0, con 12 nocauts) se siente todavía lastimado por las reacciones que provocó el mayor triunfo en su carrera.