Un estilo contrario al minimalista, que surge del idioma alemán, en el cual las texturas, los colores y las formas discordantes son el fuerte atractivo. Es la ornamentación exagerada sobre la funcionalidad cuyos accesorios y complementos pueden ser adquiridos en tiendas comunes y galerías de arte.
Ambientes.
Las formas del espacio suelen ser aparatosas y complicadas. Es crear un rincón en donde los recuerdos materializados en adornos, cuadros y demás accesorios se posan, y que al transcurrir el tiempo, forman una especie de amontonamiento espontáneo.
El rojo, el violeta, el lila, el azul y el rosa intenso son las tonalidades más usadas. Los accesorios utilizados casi siempre son imitaciones de otros más costosos: piezas de plástico que simulan metales, adornos de resina simulando pedrería fina, zinc que parece bronce o mayólicas que simulan mármol.
Los muebles de madera, cuadros de marco dorado con texturas llamativas en cortinas, papeles pintados o demás accesorios son parte de este controversial estilo decorativo.
Detalles.
Es un estilo que si desea puede aplicarlo en un rincón de su casa.
Incluya elementos ornamentales de bajo costo: flores fosforescentes, cerámicas religiosas (santos y vírgenes).
El encanto de esta tendencia es que se da con el tiempo. Se pueden amontonar accesorios de diversos tamaños sin relación alguna, pero con cierta armonía, o si prefiere con cierta relación.
El estilo Kitsh religioso se basa en acumular estatuillas de santos, estampas y rosarios, y otros elementos religiosos.
Un ambiente controvercial Kitsh es la mezcla de lo sagrado con lo profano.
Acumule elementos retro: estatuillas de personajes de los 60, estampas y accesorios de la cultura pop.
Déjese llevar y mezcle sin miedo, recuerde que en este estilo usted es el protagonista.