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Candidatos ediles
Con la nominación de los candidatos a vicealcaldes se completaron los protagonistas de la competencia por la alcaldía de Panamá de los tres principales partidos. La alcaldesa Roxana Méndez nombró al destacado empresario José Antonio Fletcher, expresidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada, Conep. El candidato del PRD, José Luis Fábrega, eligió al dirigente comunitario Héctor Brands. El diputado José Blandón, que es también candidato a la alcaldía por el panameñismo, tiene a la ecologista Raisa Banfield como compañera de fórmula.
Con más de dos millones de habitantes y problemas urbanísticos, salubridad, sociales de complicada dimensión, la ciudad capital conlleva un mosaico de asuntos que pondrá a prueba la capacidad de los candidatos para una eficiente solución. Fogueada en el ejercicio de la alcaldía, Roxana Méndez tiene una carta de presentación de orden práctico con programas como los estacionamientos subterráneos, viviendas, mercados. Fletcher, como ejecutivo de la empresa privada, podría ser un socio de primera jerarquía con una visión integral de la problemática urbanística.
El diputado Fábrega lleva como bandera el tanque de gas, asunto no municipal; promete la construcción de mercados de precios bajos, algo que también promete Navarro, denotando una sublevante falta de coordinación. Brands es un dirigente de barrio sin aportes municipales que se conozcan. Blandón tiene el talón de Aquiles de su asesoría a uno de los peores alcaldes de los últimos tiempos. Banfield defendió la intangibilidad de los humedales; pero guarda silencio desde que la Corte Suprema falló a favor del tema. Cambió la plataforma ecológica independiente por la política de partido.
La convergencia de problemas en la capital de mayor crecimiento urbanístico del hemisferio no tolera la superficialidad electorera al momento de nombrar candidatos municipales. Basta escuchar a concejales y representantes del municipio para comprobar una incompetencia mayúscula para administrar esta urbe.
El discurso municipal opositor es aldeano, paupérrimo de proyectos sólidos. Además de problemas urbanos específicos de difícil resolución, sobre la capital recaen otros derivados de transporte, salud, vivienda, medioambiente, que no puede esquivar, sino que deben constituirse en fuente de una activa cooperación, porque inciden en sus habitantes. Por ejemplo, el Municipio debe reforzar al Ministerio de Salud en la lucha contra el dengue. Montículos de basura, los desagües de aguas servidas, charcos y arroyuelos, todo lo que es caldo de cultivo de larvas, integran el escenario urbano cotidiano. Los municipios deben movilizarse, casa por casa, colaborando en las campañas de divulgación del Minsa.
Panamá Metro dejó de ser hace tiempo la tranquila aldea de los primeros años del siglo XX. Es una urbe desigual en la que los rascacielos y las casas brujas se entrecruzan, pero, aunque plantean soluciones distintas, forman parte de la problemática general del agua potable, transporte público, salud, servicios. En toda esta barroca acumulación de temas hay que separar lo correspondiente a ministerios e instituciones autónomas y lo que incumbe a los municipios de la capital y San Miguelito. Resulta factible la coordinación, pero no la duplicación. La planificación es la respuesta.