Pesquera, el vino del lagar de piedra

Saliendo de Peñafiel por la carretera de Pesquera se cruza el río Duero por el puente moderno mientras contemplamos a la derecha el puente romano que a través de los siglos sigue impertérrito contemplando las aguas que discurren bajo él y entramos en la Milla de Oro, llamada así por encontrarse en esta franja, muchas de las más afamadas bodegas de la región.

Entre esas se encuentra Tinto Pesquera, una de las bodegas emblemáticas de Alejandro Fernández localizada en las afueras de la población del mismo nombre. Alejandro Fernández es uno de los visionarios y pioneros que aprendió el arte de la vitivinicultura de la mano de sus mayores y tuvo que esperar muchos años antes para poder tener su propia bodega, en la que luego de mucho esfuerzo logró la fama y prestigio por la calidad de sus caldos.

Alejandro Fernández es considerado ahora como un elaborador de caldos que son referencias de métodos de elaboración de buen vino. La bodega nos ofrece vinos elaborados con racimos seleccionados de bayas enteras de la variedad Tempranillo que luego son separadas de los raspones. Completada la fermentación, el vino pasa por una alquimia en la que entran en juego una combinación de barricas de roble francés y americano con diferentes grados de tostados, que son utilizados según las peculiaridades de cada bota y su contenido. Luego y según sea un Crianza, Reserva o un Gran Reserva, permanecerá en las barricas de 18 a 24 meses y para después ser embotellado y guardado durante seis meses en los vinos calificados de Crianza, doce meses en los Reserva y en los Gran Reserva. Además, elabora un vino que es un capricho del autor, el Janus Gran Reserva, que mezcla caldos elaborados según las antiguas y las modernas técnicas de vinificación.

Este es un vino de muy baja producción y difícil de encontrar. Todo este preámbulo obedece a que tuve la oportunidad de degustar un Pesquera Reserva 2008 y deseo compartir tan grato momento.

Es un vino monovarietal de la cepa Tempranillo que pasó dos años en barrica de vino americano y uno en botella antes de salir al mercado de un color rojo intenso con ribetes morados, que en nariz ofrece una gama de aromas en la que predomina la fruta negra, y en boca se nota su excelente balance y una sensación aterciopelada inunda gratamente las papilas y un final de café con leche y chocolate amargo. Es un excelente vino capaz de ser consumido solo por el único placer de disfrutarlo o como complemento de platos elaborados con carnes rojas, salsas con especias y quesos curados.

Es un vino que bien merece su fama de vino de alta gama. Regálese una botella para su cumpleaños.


Categoría
fecha edicion
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1164
autor
Aníbal Villa-Real (direccion@manualdevinos.com)
Fecha y hora de publicación