Algo tiene Santa Catalina que los europeos ven esta tierra como una opción perfecta para disfrutar de las vacaciones en la playa, ya sea buceando, surfeando o nadando.
Tiene una extensión de playa hermosa de alto oleaje, pero con grandes espacios que llegan a la cadera y otros puntos más secos para los pequeños.
Los restaurantes y hostales miran hacia el mar y sobre impresionantes acantilados.
Al caminar por sus calles, es muy común ver a alemanes, franceses e italianos, por mencionar solo algunos, disfrutando de sus maravillas.
Lo que tiene Santa Catalina es una especie de atracción mágica para personas que huyen del bullicio y del desarrollo urbano, sobre todo para quienes están agotados de una vida agitada y moderna.
De paseo
Buses desde la terminal de transporte en Albrook viajan todos los días hasta el distrito de Soná, a partir de las 6:00 a.m. Desde allí para llegar a Santa Catalina se toma otro bus o un taxi.
La aventura inicia al llegar al hostal, la mayoría de los hospedajes son sencillos y nada lujosos.
Se puede aprovechar el tiempo y caminar por las calles y observar la gran variedad de gastronomía desde italiana, argentina, pasando por francesa y hasta tailandesa. Aquí se come delicioso y siempre diferente.
Mamá Inés está cerca de la playa y cuenta con una cocina excepcional, desde $9 un platillo de almuerzo. Tiene bar, acceso a la playa y un balcón con vista al mar.
En Santa Catalina cuando baja la marea se camina por una gran extensión de arena, y la playa parece muy lejana. Es recomendable ir cuando la marea aumenta y aunque es de alto oleaje, es muy tranquilo en la orilla donde generalmente se bañan los niños.
Hogar del surf
Es sin duda el paraíso de los surfistas, pero es un punto también para descubrir la flora y fauna, montar a caballo, pescar y bucear.
En el pueblo se organizan giras que van desde el puerto de Santa Catalina a la isla de Coiba, las cuales toman una hora.
En el poblado se encuentran más de dos opciones de empresas dedicadas a cursos de buceo, paseos a Coiba, alquiler de esnórquel y lanchas, entre otros.
Uno de ellos es Panamá Dive Center, con cursos de buceo a $310 por tres días (incluye certificado). Las prácticas se realizan en Coiba.
Para los menos expertos, este sitio también ofrece servicio de esnórquel por un día a $70; incluyendo equipo, agua, almuerzo, guía.
Pescar en Santa Catalina es otra opción para quienes tienen su propio yate y pueden dar una travesía por el área.
A Coiba también se puede viajar en lancha, pasar el día allí y pagar $20 de impuestos en la isla. Se debe regresar antes de las 5:00 p.m., ya que aquí es prohibido acampar.
Aquellos que creían que en Panamá no hay nada más que grandes resorts, con la fórmula del todo incluido y playas atiborradas de turistas, se llevarán una gran sorpresa en Santa Catalina.