Datos
- Establecimiento
- En el centro de espionaje había jóvenes civiles, reclutados por militares en una universidad capitalina, que trabajaban como piratas informáticos y a los que les pagaban entre 100 a 150 dólares o les regalaban tabletas, según lograran romper las contraseñas de correos electrónicos.
En medio de la investigación que ordenó el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, por un presunto espionaje a sus negociadores de paz en La Habana, la revista Semana que formuló la denuncia sobre los seguimientos sostuvo que tal monitoreo ilegal alcanzó también a más de 50 alcaldes.
Según la revista, además se invirtieron grandes sumas de dinero para mantener un local de fachada desde donde se realizaban esas labores a manos de miembros de la inteligencia del Ejército.
Ni el presidente ni el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, que rápidamente reaccionaron a las primeras denuncias, comentaron las nuevas revelaciones.
La denuncia, formulada inicialmente por la revista Semana el 3 de enero, desembocó en el relevo de sus cargos de dos generales: Mauricio Zúñiga, jefe de Inteligencia del Ejército, y Jorge Andrés Zuluaga, director de la central de inteligencia técnica del Ejército, que estarán separados de sus puestos hasta que concluya la investigación.