El Papa Benedicto XVI instó hoy a ofrecer "gestos concretos de amor, de cercanía y de solidaridad cristiana" a los enfermos terminales, que deben ser confortados y ayudados para afrontar el sufrimiento.
Estas palabras fueron pronunciadas por el Pontífice en el Hospicio Fundación Roma, en el que pudo visitar a enfermos de cáncer en fase terminal y a personas con Alzheimer y Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), según informaron fuentes vaticanas.
"Hoy la mentalidad prevalente de la eficiencia tiende a menudo a marginar a estas personas, considerándolas un peso y un problema para la sociedad", dijo el papa.
"Quien tiene el sentido de la dignidad humana sabe, sin embargo, que tienen que ser respetadas y apoyadas mientras afrontan las dificultades y el sufrimiento propio de su estado de salud", añadió.
"Para tal objetivo, hoy se recurre cada vez más al uso de curas paliativas, que pueden calmar el sufrimiento que deriva de la enfermedad y ayudar a las personas enfermas a vivirla con dignidad", señaló.
Benedicto XVI reconoció que la ciencia no ha encontrado aún la cura a todas las enfermedades, a pesar de que su progreso ofrece instrumentos necesarios para afrontar este tipo de desafíos, y por ello abogó por la existencia de estructuras sanitarias como el hospicio romano.
Según explica Alberto Caratelli, director del Hospicio Fundación Roma, al diario vaticano "Osservatore Romano", sólo tres de los enfermos ingresados en el centro, que han solicitado fotografiarse con Benedicto XVI, comparten la emoción de la visita del Pontífice, porque casi todos son incapaces de reconocer, incluso, a quienes les asisten.
"Es un gesto muy significativo, ya que desde que les ha afectado la esclerosis lateral amiotrófica que ha devastado sus cuerpos, no han querido nunca dejarse reconocer ni ser fotografiados. Lo harán sólo para rendir homenaje a Benedicto XVI", comenta Caratelli.