La presidenta Dilma Rousseff anunció ayer una inversión de casi 60,000 millones de dólares en los próximos años para mejorar el transporte público en las ciudades brasileñas, aquejadas por problemas de congestión vial, y deficiente movilidad para la población.
La movilidad urbana en las grandes ciudades de Brasil es un motivo de preocupación de cara al próximo Mundial de fútbol, lo que llevó al Gobierno a decretar feriado en las ciudades que tendrán partido cada día para evitar que el tránsito dificulte el traslado de los aficionados a los estadios.
En asociación con estados y municipios, estamos invirtiendo 143,000 millones de reales (60,000 millones de dólares) y estamos haciendo obras que van a mejorar el transporte colectivo en nuestras ciudades grandes y medianas y dar más calidad a la vida de las personas, dijo la mandataria en su programa radial semanal Café con la Presidenta.