Registros
- 20% aproximadamente, de los residentes suizos son extranjeros, según cifras.
- 45% de los empleados en la industria química, farmacéutica y biotécnica del país no son suizos.
Suiza votó a favor de nuevos frenos a la inmigración, dejando al Gobierno la tarea de lidiar con una medida que podría afectar la economía y frustrar la relación del país con la Unión Europea.
Luego de 12 años de haber abierto las fronteras a los ciudadanos de la UE, los suizos dieron un paso atrás, al apoyar una iniciativa destinada a imponer cuotas no definidas para la inmigración por un 50.3% en una votación nacional.
El Gobierno tiene tres años para implementar las nuevas normas, que afectarán en primer lugar a los trabajadores de la UE, muchos de ellos altamente calificados. El resultado sorpresivo generó tensiones en Zúrich cuando algunos manifestantes arrojaron piedras a edificios, dijo la policía metropolitana.
La inmigración significó crecimiento económico en Suiza, sede de Nestlé SA, la empresa de alimentos más grande del mundo, y los laboratorios farmacéuticos Roche Holding AG y Novartis AG con sede en Basilea.
La decisión, consecuencia del descontento popular frente a la escasez de vivienda, los embotellamientos del transporte y los salarios obreros en baja, podría debilitar la economía dificultando la contratación de extranjeros y agriar las relaciones con la UE, principal destino para las exportaciones suizas, advirtió el Gobierno antes de la votación. La decisión tiene consecuencias de largo alcance, dijo la ministra de Justicia Simonetta Sommaruga. No hay modo de juzgar cómo se desarrollarán las relaciones con la UE.