Ver a Ulpiano Vergara alegre sobre la tarima, complaciendo a sus fans es costumbre; sin embargo, un hecho inesperado opacó el éxito que tuvo tras su último toque en Coronado ayer, en horas de la madrugada: delincuentes le dispararon a su hijo mayor, quien lleva el mismo nombre.
La noticia corrió como pólvora, hubo alerta a su llegada al hospital Nicolás A. Solano, incluso cuando fue trasladado al Centro Médico Paitilla. Sus familiares estaban preocupados, pero tranquilos, la bala que se le alojó en el omoplato no afectó ni el abdomen ni el tórax.
No es la primera vez que intentan asaltarlo, hace un tiempo le ocurrió algo similar en el interior.
Su padre, consternado por lo que sucedía con su hijo a lo interno del hospital, a través de los medios televisivos envió un mensaje a los delincuentes: ¡trabajen!, dejen la canallada porque todos trabajamos fuerte para tener el sustento de la familia.
El tiempo pasaba y los familiares permitieron que Panito, como se le conoce en el mundo artístico al manejador de los eventos en donde se presenta El Mechiblanco, diera su versión. Salí del toque y me fui a reposar, vi a unos jóvenes cerca del auto y retorné al recinto del evento, pero cuando me dispuse a abandonar el lugar, luego de recorrer unos kilómetros camino a un resort en Las Guías, observé que los delincuentes estaban en la parte trasera del pick up, comenzaron a disparar y una bala me alcanzó. Como pude, salté del auto y pedí ayuda en la carretera. El conductor de un bus me socorrió, y cuando desperté estaba en el hospital. Tenía $5,000 de los toques del fin de semana, ese era el objetivo de los malhechores.
Tras una pausa, dijo: estoy consciente de que volví a nacer, y agradezco a Dios por la oportunidad.
Su madre, Dania, dijo que aún no saben cuándo le dan de alta.