Las negociaciones sirias de paz se reanudaron ayer, después de nueve días de receso, con las delegaciones del Gobierno y de la oposición acusándose de falta de voluntad de llegar a un arreglo, mientras que una nueva evacuación de civiles en Homs reavivó las esperanzas de progresos humanitarios.
La primera reunión del día fue entre el mediador en este proceso, Lajdar Brahimi, y la delegación opositora, que apenas salió acusó al Gobierno de hacerle perder el tiempo y de haber sido el único responsable de la violación de la tregua humanitaria del fin de semana en Homs.
La respuesta no se hizo esperar de la delegación del régimen, que a su salida de una reunión posterior con el mediador devolvió a la oposición exactamente las mismas acusaciones.
Una clara señal de que no había nada positivo que decir de las reuniones de ayer fue que Brahimi canceló una conferencia de prensa que estaba anunciada y que mantenía su rutina de comparecencias públicas diarias de la primera ronda negociadora.
La matraca de recriminaciones mutuas anticipa que las dificultades se agudizarán en los próximos días.
Esto explica que Brahimi haya decidido iniciar reuniones individuales con cada delegación, tomarles el pulso por separado y calibrar si están dispuestas a alguna rápida concesión para fijar la agenda de las negociaciones.
Las tres partes se reunirán el próximo viernes en Ginebra.