Carta abierta a José D. Arias y Marta Linares

Por: Redacción 11/02/2014

Siempre he dicho que si el presidente de la República, Ricardo Martinelli Berrocal, le hubiese dado a la educación la relevancia que se merece, habría sido el mejor presidente de Panamá en toda su vida republicana.
“Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, y por eso, no podemos desconocer el crecimiento económico de la República de Panamá durante esta administración. Todo crecimiento económico debe estar íntimamente ligado con el crecimiento académico de un país, porque la educación constituye la columna vertebral en el progreso de los pueblos y el desarrollo de su cultura.
¿De qué nos sirve tener más de un plato de poroto si no estamos lo suficientemente educados para valorar el entorno familiar? Y por eso preferimos botar la comida antes de  regalársela a un pariente necesitado.
¿De qué nos sirve tener una casa si no estamos lo suficientemente educados para permitir que el prójimo se proteja del sol o la lluvia en ella?, y cuando lo hacen los insultamos y expulsamos como a un perro.
¿De qué nos sirve tener uno o varios títulos si no estamos lo suficientemente educados para tratar con dignidad a nuestros discípulos, amigos y colegas en la institución en la que laboramos? El educador es un espejo para el estudiante, y por eso aprenden esa forma déspota y apática de proceder.
¿De qué nos sirve tener un cargo bien remunerado si no estamos lo suficientemente educados para cumplir estrictamente con las funciones que nos asignan y más bien nos ensañamos con otras personas injustificadamente, porque no son de nuestro agrado o de nuestro bando? Y así, muchas más anomalías  están deteriorando nuestra imagen como país y deben ser corregidas lo más pronto posible durante su administración. 
Convencido de su interés por seguir haciendo cambios significativos durante el próximo gobierno, y teniendo en cuenta las muchas deficiencias educativas, muy amablemente sugiero a usted pensar en una reestructuración de fondo y de forma del modelo educativo panameño, porque para mejorar la calidad de nuestra educación no solo basta con una transformación curricular, sino que se deben tener en cuenta muchos factores que solo se podrán realizar con el concurso del gobierno, de docentes, estudiantes y padres de familia, porque una educación de calidad es aquella que forma mejores seres humanos, ciudadanos con valores éticos, respetuosos de lo público, que ejercen los derechos humanos, cumplen con sus deberes y conviven en paz. Una educación que genere oportunidades legítimas de progreso y prosperidad. Una educación competitiva, pertinente, que contribuya a cerrar brechas de iniquidad y en la que pueda participar toda la sociedad.
A mi juicio, en su gobierno necesitará asesores competentes en el campo educativo, para poner en conocimiento de los panameños propuestas como:
1. El currículo debe ser el mismo en todos los colegios y escuelas del Estado.
2. Debe existir, al menos, una prueba de estado para los estudiantes de 6°, 9° y 12° cada año, y utilizar ese dato para clasificar a los colegios y escuelas de Panamá. La prueba en el grado 12 deberá ser un prerrequisito para ingresar a cualquier universidad pública o privada.
3. La beca universal no debe ser un premio a la mediocridad, y por lo tanto, para los estudiantes buenos debe tener valor diferente al de los regulares, y para el estudiante excelente, mucho mayor.
4. Debe existir la Oficina Nacional de Escalafón Docente, cuya función sería hacer un seguimiento académico a cada docente del país para su escalafón, según sus estudios y Tiempo de servicio prestado, que será doble para los docentes que trabajan en áreas de difícil acceso.
5. El Ministerio de Educación debería suscribir convenios con las universidades oficiales y privadas para la capacitación vacacional a los docentes que no puedan superarse durante el año académico y quieran obtener algún título a nivel de Licenciatura o postgrado.
6. Al final de cada año, el gobierno deberá conceder una bonificación a todos los docentes que hayan laborado todo el año sin interrupción.
7. El Ministerio de Educación deberá conceder a los panameños la posibilidad de validar el Bachillerato en Ciencias, en un solo examen por asignatura, ante una autoridad creada para ese fin.
8. Así como el Ministerio de Educación incentiva la oratoria en todo Panamá, también deberá incentivar la generación de niños genios en ciencias 
básicas.
9. Así como en las Escuelas y Colegios de Panamá se califica la capacidad motora del estudiante en Educación Física, también se deberá calificar la capacidad intelectual a través del Ajedrez, deporte que nos permite desarrollar la inteligencia, estimular la memoria, la concentración y generar relación de amistad, respeto, admiración, convivencia y armonía entre sus participantes.
10. No se justifica que un título expedido por la Universidad de Panamá tenga que ser evaluado en la Universidad Tecnológica de Panamá cuando se aspire a ingresar a ella o viceversa. En consecuencia, se podría pensar en la creación del Viceministerio de Educación Superior, encargado  de regular la educación superior de todo el país y, por consiguiente, los títulos expedidos por las Universidades panameñas serán válidos en toda la República.