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Matar la culebra por la cabeza
Hoy estuve viendo los noticieros y hay muchas situaciones que están entrando en la etapa de “Panic Mode”. Dengue, busitos piratas, ampliación del Canal, billeteros vendiendo clandestinos, basura y muchos otros. Hay algo que tienen en común todas estas situaciones: los responsables (no busco la salida fácil y digo directamente las autoridades o el gobierno porque no es así) han dejado que esto se convierta en un gran problema.
Una de las expresiones que se utilizan en mi ambiente de trabajo para cuando se quiere acabar con un problema de raíz es la de ‘Matar la culebra por la cabeza’ y si se hace la analogía con los problemas reales, así es que se deben atacar.
Hoy día nuestra sociedad tiene muchas de estas ‘culebras’ que no se ‘mataron por la cabeza’ a tiempo; todos podemos recordar cómo fue que surgieron los ‘bien cuida’o; hoy día nadie los puede sacar de la calle; así mismo pasó con los que venden cosas en los semáforos; tal es así que hay una canción de Rubén Blades que dice: “Hay un supermercado en el semáforo”; la mendicidad infantil; los mismos problemas que mencioné al comienzo de este escrito también han sido ‘culebras’ que comenzaron pequeñas, pero que dejamos ganar cuerpo y hoy día varias de ellas son anacondas incontrolables.
Muchas de las situaciones que vemos hoy día vienen de la formación que han tenido las personas en el hogar; los padres de familia nos hemos convertido en cómplices silentes.
Es nuestro deber entonces inculcar a nuestros hijos la filosofía de vida basada en el respeto a las normas socialmente aceptadas; no con esto digo que debemos enseñarles a ser sumisos en extremo; lo que digo es que deben tener un carácter crítico, que les permita detectar cuáles de las opciones que se les presentan en la vida son correctas y cuáles no; que aprendan a enfrentar los problemas desde que los mismos son pequeños y no dejarlos que se conviertan en grandes.
Imaginen que la cultura del juega vivo se hubiera controlado en cada hogar de nuestro país hace muchos años, hoy no tuviéramos esa desagradable experiencia de personas que siempre quieren sacar provecho individual a costilla de los demás.
Como ya no podemos dar vuelta atrás al reloj; nos toca comenzar con la transformación de la mentalidad de nuestras familias en nuestros hogares; me dirán que es un imposible, pero si Nueva York pudo dar ese giro, yo pregunto: ¿por qué Panamá no puede? Les dejo la pregunta para que se la contesten ustedes mismos…