El clima en nuestro país es impredecible, en la temporada seca o la lluviosa el factor humedad es determinante. Los días de intenso calor nos obligan a buscar una solución, ya sea de tipo estructural en cuanto al diseño y distribución de la vivienda, o bien aplicar la solución más simple, práctica y económica para refrescar el ambiente y poder disfrutar y hasta descansar.
Una opción al alcance de cualquier presupuesto es los abanicos de techo, los cuales han evolucionado hasta convertirse en una herramienta funcional y decorativa.
Elección.
Considere la decoración o ambientación al momento de elegir un modelo. Busque la armonía entre el diseño, color y material del que está confeccionado el abanico.
La altura del techo es un factor de importancia, es recomendable adquirirlo proporcional a la habitación. Cuanto más espacio, más grande el abanico.
Para una habitación de 20 metros cuadrados se recomienda un ventilador de 90 centímetros.
De 110 centímetros para una estancia de hasta 30 pies cuadrados; de 120 para una de 10’x10’, y uno más grande para las de más de 100 metros cuadrados.
Instalación.
Ya sea de madera, yeso u hormigón, lo importante es colocar el anclaje adecuado, porque los techos necesitan ser reforzados para soportar el peso adicional del ventilador.
Control.
Generalmente utilizan un “switch” en la pared, hoy los de control remoto son la respuesta para regular la intensidad de luz y la velocidad de las aspas.
Novedad.
Los abanicos de pedestal, con formas y diseños modernos, ofrecen la particularidad de refrescar discretamente y ser portátiles.