Aún con reflejos de los rasgos angelicales que le dieron fama en la pantalla grande desde 1935, cuando era una niña, Shirley Temple murió el pasado lunes a los 85 años, por causas naturales.
En 1935, la denominada Niña prodigio recibió el premio Óscar al intérprete juvenil, siendo actualmente la más joven en recibir ese galardón en la historia del cine estadounidense. Estuvo por delante de actores maduros como Clark Gable, Bing Crosby, Robert Taylor, Gary Cooper y Joan Crawford.
En 1999, el Instituto Estadounidense del Cine la clasificó entre las 50 leyendas más destacadas de la gran pantalla, en el casillero 18 entre 25 actrices. Apareció en innumerables películas y durante generaciones hizo que los niños entonaran On the Good Ship Lollipop.
Fue reconocida por ayudar a salvar de la bancarrota a la 20th Century Fox con películas como Curly Top y The Littlest Rebel. Incluso su nombre agració un coctel dulce e inocente de ginger ale y granadina, rematado con una cereza.
Llegó a ser una agraciada joven, pero el público perdió interés en su persona y se retiró del cine a los 21 años. Tuvo una familia y pasó a ser luego activista en la política y ocupó varios cargos diplomáticos bajo gobiernos republicanos.