Indígenas ngäbes y buglés de las comunidades de Nuevo Palomar Kiad, Bakama y Quebrada de Caña que se oponen a la construcción del proyecto hidroeléctrico de Barro Blanco mantienen por más de 15 días un campamento en las riberas del río Tabasará, lo que impide que las maquinarias de dicha obra incursionen al territorio comarcal.
Manolo Miranda, del Movimiento 10 de Abril, catalogó la acción de las autoridades en conjunto con la empresa Generadora del Istmo (Genisa) como una total complicidad para que las maquinarias entren al territorio comarcal, donde la comunidad se ha organizado para impedir la destrucción de los bosques de galería que existen.
Miranda aseguró que la Autoridad de los Servicios Públicos (Asep) y la empresa les han dado a las comunidades hasta el 17 de febrero para desalojar, cuando el estudio de impacto ambiental no contemplaba que iban a trabajar en los sitios ancestrales en el territorio de la comarca.
Esperaremos a que las maquinarias incursionen en los terrenos de la comarca, ya que estamos dispuestos a entregar la vida por defender nuestros derechos establecidos en la Ley 10, dijo el dirigente.
Por su parte, Clementina Pérez, cacica de la región Kodrí, puntualizó que en el campamento existen unos 60 jóvenes que se encuentran congregándose para recibir a los indígenas que van a llegar, el día tope del desalojo, a impedir la incursión de los equipos pesados en el sector.