Liderazgo estable

Por: Redacción 12/03/2014

La empresa calificadora Fitch Ratings ha ratificado el grado de inversión logrado por Panamá gracias a la pujanza de la política económica de la actual administración. El crecimiento de una tasa real de 8.5% durante 2013 pondera la validez del ciclo de cinco años de liderazgo regional obtenido con el fortalecimiento de la inversión pública en la modernización de los sistemas de transporte y vías de comunicación a nivel nacional, que garantizan la circulación de bienes a lo largo y ancho del territorio.

Las inversiones privadas en la industria de la construcción, extracción de metales de exportación, producción industrial y expansión tecnológica rubrican el liderazgo económico de Panamá. Mientras las poblaciones de naciones del área como Venezuela sufren privaciones cotidianas para comprar alimentos en el marco de una economía regimentada, los panameños tienen acceso sin condiciones a productos al alcance de los bolsillos.

El fortalecimiento sostenido y ampliado del mercado de empleo privado y el aumento del salario mínimo de los trabajadores robustece la capacidad adquisitiva de todos los sectores sociales. La distribución equitativa de la riqueza gana terreno, convirtiéndose en una realidad que se traduce en los mejores ingresos de los sectores populares.

Las empresas calificadoras internacionales analizan anualmente los indicadores económicos para emitir una opinión autorizada, basada en el estudio del comportamiento de los sectores productivos. Se establece, por ejemplo, la inversión del 10% del PIB en obras de infraestructura pública, una de las tasas de inversión más altas de la región, como el motor del desarrollo económico.

Los inversionistas internacionales examinan las calificaciones de las empresas especializadas como medida preliminar a las decisiones. Pueden cotejar así qué riesgo asumirían en un país donde reina la incertidumbre sobre el valor real de la moneda nacional donde el flujo de divisas cayó en las manos férreas del gobierno y, de un día para otro, por exuberancias demagógicas, se nacionalizan empresas privadas, sin pagar a mediano plazo el monto de la expropiación.

En ocasiones, se buscan excusas políticas para no honrar las deudas contraídas con empresas privadas por la interposición de injerencias estatales no estipuladas en contratos y facturas. Los acreedores recurren a veces al embargo de naves y aviones y al congelamiento de cuentas bancarias para lograr la recuperación del dinero esquilmado.

El panorama económico latinoamericano muestra las funestas consecuencias que motiva el desprestigio financiero de naciones donde el aparato productivo baja a ínfimos niveles, el valor de las monedas locales se desmenuza todos los días, y la inflación lleva al encarecimiento de la comida. Este paisaje de tintes sombríos es por completo ajeno a la realidad económica panameña. Aquí aumenta todos los días el número de extranjeros que solicita visa de residencia.

Los precios bajos de las mercancías atraen compradores de otras partes. Hay economistas criollos emisores de vaticinios catastróficos que se hacen merecedores del adagio de que la economía de un país es algo demasiado serio que no puede caer bajo el control de los economistas sembradores de pesimismo. Panamá en cifras demuestra perspectivas positivas si se conserva esta política, después del cuatro de mayo. De otra manera podríamos sumarnos a los cacerolazos de las amas de casa y a las barricadas de los estudiantes fatigados por el autoritarismo.