Algunos electrodomésticos son fundamentales en nuestra cocina, ya que nos facilitan las labores y hasta nos mejoran la calidad de vida, especialmente los que están relacionados con la elaboración de los alimentos.
Uno de estos es el horno, que, ya sea convencional o el moderno microondas, es un elemento fundamental en nuestras vidas.
Tipos.
Los hornos a gas son los más populares y tradicionales.
El eléctrico es totalmente automatizado, la cocción es perfecta por el control que se mantiene sobre la temperatura. El consumo eléctrico puede llegar a considerarse una desventaja.
Microondas. Funciona mediante la generación de ondas electromagnéticas que interaccionan con las moléculas de agua contenidas en los alimentos. La interacción consiste en aprovechar las propiedades resonantes de las moléculas de agua que absorben la energía de las ondas electromagnéticas al elevar su temperatura.
Limpieza.
Sea cual sea el tipo de horno tome en cuenta estas sugerencias.
La grasa y la suciedad se elimina mejor con el horno caliente, pero este método puede ser inseguro y hasta tóxico, por lo que se recomienda dejarlo enfriar primero.
Retire toda la grasa posible con papel absorbente (toalla).
Lave las paredes con líquido lavavajillas y agua caliente, y no olvide el interior de la puerta.
Aclare bien y seque con un trapo. También puede hacer una mezcla con un poco de amoníaco y agua caliente y frotar enérgicamente con una esponja dura, pero con cuidado de no rayar el interior.
En caso de necesidad puede frotar las manchas con un estropajo, con cuidado de no rayar la superficie y nunca sobre la puerta de cristal.
Los 'sprays' limpiadores y otros productos específicos para horno pueden tener un fuerte olor y en ocasiones ser nocivos o dañar el exterior del horno.
En ocasiones, la preparación de alimentos provoca olores poco agradables, caliente el horno a una temperatura media y agrega la corteza de una naranja o limón, esto eliminará el mal olor.
Microondas.
Por ser diferente, su limpieza es más sencilla. Colocamos un recipiente con agua y una rodaja de limón, ponemos el microondas en marcha en una potencia media y dejamos hervir el agua hasta que se produzca gran cantidad de vapor con el cuidado de que la misma no se derrame dentro del artefacto.