Ridiculez de la guerra

Por: Redacción 12/03/2014

Miembro del Global Prosperity, de Oakland

Es increíble, patético y hasta tragicómico que a esta altura del desarrollo tecnológico y científico todavía existan personas incapaces de analizar la historia de modo serio y objetivo, y verificar que jamás una contienda armada obtuvo un saldo positivo.
Ni siquiera la “hollywoodense” Segunda Guerra Mundial (SGM) consiguió su objetivo de “terminar con la tiranía”. Luego de más de 60 millones de muertos y un elevadísimo costo en destrucción del mercado y cercenamiento de libertades, sustituyó a un tirano, Hitler, por otro, Stalin, que desparramó el marxismo y la Guerra Fría. Otro sería el mundo hoy, probablemente sin Cuba y sin muchos populismos al estilo chavista, de no haber ocurrido la SGM. Y la sangrienta –y no electa- tiranía soviética luego cayó por la vía pacífica, demostrando que el nazismo, mucho menos poderoso que la URSS, hubiera acabado pacífica y más rápidamente.
A raíz de lo de Crimea, solo el lunes 3 de marzo, la bolsa rusa cayó 12%, con grandes empresas como Gazprom, Sberbank y VTB, que perdieron entre 15% y 18%. El rublo bajó a mínimos históricos frente al dólar y el euro, y el Banco de Rusia decidió elevar en 150 puntos básicos la tasa de interés de referencia, que pasó al 7% desde el 5.5%. En Europa Occidental, la bolsa de Fráncfort retrocedió 3.4%, y las de Milán y París cayeron 3.3% y 2.6%. Los rusos se volcaron al dólar y al euro, agotando las reservas luego de hacer colas para conseguir pocos cientos.
La Casa Blanca está liderando el intento de aislar económica y políticamente a Rusia y ya anunció la prohibición de visados a altos funcionarios rusos y ucranianos involucrados en la violación de la soberanía de Ucrania y la adopción de una orden que sienta las bases para imponer sanciones individuales a particulares y empresas. El ministro de Asuntos Exteriores ruso advirtió que las sanciones “no son constructivas y solo ayudan a aumentar la tensión”, mientras en el Kremlin están pensando en hasta confiscar los bienes, activos y cuentas de las compañías europeas y estadounidenses. Esto me recuerda a Cuba, que, sin dudas, hoy no sería la dictadura férrea y aislada de no ser por las sanciones promovidas por EE.UU.

Si Occidente quiere salvar a Ucrania debe levantar toda restricción al movimiento de personas, bienes, capitales y servicios desde y hacia este país, logrando una fuerte integración que terminará por “ganar la guerra” de modo pacífico. Será la Europa que para muchos jóvenes ucranianos es la imagen de un futuro que quisieran para sí y sus hijos. Y una Ucrania libre, sin dudas, impulsará a que Rusia avance por la misma senda.