El esquí alpino de los Juegos de Sochi no respeta a los favoritos.
En un día de calor en las montañas de Krasnaya Polyana, el suizo Sandro Viletta protagonizó una nueva sorpresa al proclamarse ayer campeón de la super- combinada de los Juegos Olímpicos de Invierno.
Bode Miller, el último campeón; Ted Ligety, el vigente campeón del mundo, ambos estadounidenses quedaron lejos del podio. Aksel Lund Svindal, el astro noruego que vino con mucha fanfarria, también defraudó al quedar octavo.
De 28 años, Viletta solo tenía una victoria en su palmarés del circuito de la Copa del Mundo, en un super G hace tres temporadas. Su mejor antecedente en la supercombinada (la prueba que consiste de una manga de descenso y un slalom) era un cuarto lugar el mes pasado.
En la supercombinada... todo es posible, dijo Viletta, quien acumuló un tiempo de 2 minutos y 45.20 segundos. Tenía el pálpito que sería posible subir al podio, pero hay tener un día perfecto.
Dentro de una definición repleta de caídas, Yuzuru Hanyu atrapó el primer oro para Japón en el patinaje artístico masculino. Javier Fernández, la máxima esperanza de un podio de España en los juegos, figuró cuarto.
Pese a sufrir dos caídas en el concurso libre, Hanyu recibió una puntuación de 280.09. El canadiense Patrick Chan obtuvo la plata con 275.62 y el kazajo Denis Ten el bronce con 255.10.
También hubo festejo suizo en el esquí de fondo. Darío Cologna se adjudicó su segundo oro en la disciplina en Sochi, esta vez en la carrera de 15 kilómetros estilo clásico.
Cologna, quien en noviembre del 2012 se operó el tobillo y venía de ganar el domingo el skiatlón de 30 kilómetros, cronometró 38 minutos y 29.7 segundos, para superar a los suecos Johan Olsson y Daniel Richardsson, plata y bronce, respectivamente.