ESPACIO PUBLICITARIO — Top (≤100px)
Rumbo a La Habana
La partida del barco de bandera norcoreana Chong Chon Gang deja una estela turbia de ilegalidad y mentiras. La nave pagó la multa impuesta por la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), y se llevó a la tripulación. El capitán del barco queda detenido, al igual que dos oficiales que conocían la existencia de armas de guerra escondidas bajo toneladas de sacos de azúcar.
Las autoridades panameñas actuaron bajo el imperio de la ley y las normas de tránsito del Canal, dentro del marco del tratado de la ONU sobre comercio de armas, que violaron Norcorea y Cuba en posición bochornosa. El tratado internacional de comercio de armas establece que cada Estado debe incluir en sus registros información sobre cantidad, valor, modelo, o tipo de armas que hayan sido autorizados.
El Gobierno cubano fletó el Chong Chon Gang con el propósito de cruzar el Canal sin declarar la carga peligrosa. Pretendió despistar a las autoridades del Canal cubriendo las bodegas con toneladas de sacos de azúcar, incurriendo en artículo sexto del tratado de la ONU que señala que los Estados parte no deben efectuar ninguna transferencia de armas convencionales si supone violaciones al tratado, mucho menos si se trata de sistemas de artillería de gran calibre, aeronaves de combate, misiles aptos para lanzamientos, entre otra clase de armamento.
El Gobierno cubano oficializó que el armamento es de su propiedad y que iba a ser reparado en Corea del Norte. Pero no ha explicado por qué se escondió el armamento en una operación llevada a cabo en un puerto cubano. Probablemente es un remanente armado de la época en que se armó hasta los dientes y emplazó misiles nucleares en la lista por órdenes del gobierno de Nikita Krushev frente a las costas de Estados Unidos.
Diplomáticos cubanos y soviéticos negaron los misiles hasta que el embajador de Estados Unidos en la ONU, Adlai Stevenson, mostró ampliaciones de las fotografías ante los asombrados diplomáticos. Como comentó uno de los asesores de John Kennedy, en el diccionario político de los países comunistas las palabras tienen significado distinto: paz quiere decir guerra; hermandad, traición; amistad es, en realidad, enemistad.
Como país neutralista, la República de Panamá defiende su soberanía marina con las leyes en las manos. Así lo hizo en el caso de la nave norcoreana recargada de armamentos ocultos en sus bodegas. Así continuará haciéndolo a la luz de los artículos del Código de Comercio. Se puede medir el alcance de la violación realizada por el Chong Chon Gang si observamos que el artículo 716 establece que las empresas están obligadas “a llevar un registro especial en el que se asentarán con exactitud la lista pormenorizada de los objetos que conduzcan, el nombre del expedidor y del destinatario, el porte que por ellos percibieron y el lugar donde vayan destinados”.
Las normas de embarque señalan en la misma perspectiva que el conocimiento de embarque deberá incluir el nombre del capitán, del buque, puerto de su matrícula y porte, la cantidad, calidad, número de bultos, peso y marca de los efectos. Como firmante del conocimiento, el capitán es el responsable de la veracidad de los datos de la carga. El reglamento de tránsito de naves por el Canal se encuadra en los principios del comercio marítimo.