Los centros de mesa son elementos decorativos que en conjunto con la mantelería, la vajilla y la cubertería modifican la estética y el ornamento general de la mesa.
Su contenido temático se puede adaptar a conceptos basados en las estaciones del año, festividades o celebraciones como cumpleaños, Navidad, banquetes de bodas, halloween, entre otras.
Formas.
Aunque su diseño es elegido por la imaginación de los creativos, sus formas deben ser proporcionales a las de la mesa. Se recomiendan centros de configuración alargada para mesas rectangulares, redondos para mesas con esa forma y centros de mesa ovalados a las que responden a ese estilo.
Tamaño.
No debe superar las dimensiones de la mesa ni en anchura ni en altura, justo a la medida de los espacios disponibles utilizados por los comensales , para el tránsito de la comida y que permita contacto visual.
Accesorios.
Pueden ser decorados por un sinfín de elementos, entre los más gustados destacan los naturales, compuestos de flores, frutas, hortalizas, ramas pequeñas y plantas de temporada. Los frutos y elementos secos no desprenden ningún tipo de olor y se adaptan a cualquier ambiente o necesidad.
Si lo que desea es aportar a su mesa un detalle apacible e intimista, puede optar por las velas, estos elementos imprimen una agradable iluminación, adecuada para la armonía de cenas románticas al combinarlas con flores y plantas naturales o artificiales o con piedras que incluso pueden flotar en un cuenco con agua.
Las fuentes artísticas, como soperas, candelabros u otros elementos decorativos son algunas de las tendencias utilizadas como centros de mesa hoy día.
Recomendaciones.
Sí los centros de mesa están armados con elementos naturales o artificiales, estos no deben emanar olores que puedan confundirse con los de la comida o puedan causar alergias.
Su tamaño y volumen no debe ser exagerado, pues dificulta la vista y conversación de los comensales. Estos elementos siempre deben guardar concordancia con el resto de la decoración de la mesa.