Depresión posparto, qué hacer

Por: Redacción 18/02/2014

La depresión posparto o posnatal, la sufren algunas mujeres poco después de tener un bebé. Se puede manifestar en el embarazo hasta seis meses después de nacido el niño. Y es una condición médica severa, de gravedad. Para una mayor claridad, es preciso establecer la diferencia entre la nostalgia por el bebé que consiste en una depresión moderada, que puede suceder a los pocos días de su nacimiento y dura aproximadamente una semana, para remitir espontáneamente. Se observa falta de concentración, angustia, tristeza, y labilidad del humor con disposición al llanto fácil. Este estado remite en dos semanas sin ningún tratamiento.
La depresión posparto, en cambio,  se instala a partir de los 3 meses del alumbramiento generalmente y se caracteriza por síntomas depresivos típicos: tristeza, sentimientos de desesperanza y de poco valor personal, dificultad para dormir, inquietud, temor de lastimar al bebé, o a sí misma, sentimientos de culpa, inapetencia, pensamientos persistentes y obsesivos de muerte, molestias digestivas, dolor de cabeza, elevado nivel de estrés, etc.
Este trastorno requiere tratamiento médico especializado por la complejidad de la situación y lo incapacitante para la madre. Entre los síntomas más graves asociados con la depresión posparto están: la falta de interés total por el bebé, pensamientos de muerte propia o ajena, alucinaciones, ilusiones y pérdida de contacto con la realidad.
Las causas no están muy claras aún, pero se piensa que los cambios hormonales pueden ser los causantes o los disparadores en algunos casos. Los trastornos de la glándula tiroides podrían ser responsables en algunos casos. Es importante mencionar los factores de riesgo como: familias en las que hay casos de depresión; antecedentes de depresión en la parturienta; antecedentes de síndrome premenstrual grave en la parturienta; haber padecido trastornos de ansiedad; estrés aumentado en el matrimonio por mala relación de pareja o por la situación económica; falta de apoyo para afrontar las complejidades nuevas de la vida familiar con el nuevo miembro.
Para prevenir una depresión posparto se debe proporcionar a la futura madre orientación y educación sobre el parto, plantear expectativas realistas sobre lo que acontece posterior al nacimiento del niño, apoyo y ayuda para su cuidado y las tareas del hogar, que permitan que descanse lo necesario; ayudarla para que disponga de tiempo para sí misma y baje su nivel de estrés.
Limitar o permitir visitas a la madre a discreción, según sus preferencias sociales o de aislamiento y tranquilidad.