Acuerdo
- 2026 año hasta el que se fusionará un fondo con compartimientos nacionales de países europeos.
- 5 o 7 años es el ritmo de mutualización que piden eruditos y países como Francia, Italia, etc.
Alemania mostró ayer su reticencia a cambiar la propuesta para un sistema europeo de quiebras bancarias, con lo que elevó el tira y afloja que tiene con buena parte de los Estados miembros, el Parlamento Europeo (PE) y la Comisión Europea (CE).
Los Estados miembros han estudiado durante estos dos últimos días posibles modificaciones a la postura pactada en diciembre, con la vista puesta en lograr el necesario consenso con el PE que permita aprobar el dossier antes de las elecciones europeas de mayo.
"No estamos todavía preparados para identificar un compromiso específico, pero los Estados miembros han reconocido la necesidad de dar a la presidencia la flexibilidad de explorar ideas" para acercar posiciones con el PE, explicó ayer el ministro heleno de Finanzas, Yannis Sturnaras, al término de la reunión.
El PE ha mostrado su oposición a varios puntos fundamentales del acuerdo alcanzado por los Veintiocho en diciembre, que da un papel predominante a los países a la hora de decidir, mediante un complejo sistema, si un banco debe declararse en quiebra.
Además, los Estados miembros acordaron la creación de un fondo con compartimentos nacionales que se irán fusionando paulatinamente en 10 años, hasta 2026, otra idea rechazada por los eurodiputados.
El ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schuble, reafirmó su "compromiso" para lograr un acuerdo final, pero rechazó las principales peticiones de la Eurocámara.
Una de las cuestiones que mayor apoyo recabó durante el debate del consejo de ministros de Economía, y que podría constituir una senda hacia un consenso con el PE, es la conveniencia de reducir los 10 años en los que se deberá fusionar el fondo único.
Francia, Italia, España, Luxemburgo, Bélgica, Letonia o Finlandia, entre otros, se han mostrado a favor de reducir el ritmo de mutualización, tal y como han pedido la CE, el Banco Central Europeo (BCE) y los euro-
diputados, que abogan por un periodo de cinco o siete años.
Schuble se mostró dispuesto a reducir la transición, pero exigió a cambio a sus socios que se acelere también el ritmo de inyección de capital (procedente del sector privado) en el fondo.
"Aceleremos el proceso, pero no solo en la mutualización, sino también en la velocidad con la que llenamos el fondo", dijo.
El presidente del Eurogrupo y ministro holandés de Finanzas, Jeroen Dijsselbloem, explicó que los países han hecho "progresos" respecto a esta y otras cuestiones relativas al fondo de resolución, aunque "hace falta más trabajo técnico y volveremos a mantener un encuentro ministerial.