Ola artesanal remece la industria vinícola de Chile

A Sven Bruchfeld no le importa si no te gusta su vino, siempre y cuando haya algunos a quienes les encante.

Bruchfeld es parte de una nueva ola de viñateros independientes que están saliéndose del molde y haciendo vinos que van en contra de la corriente en Chile, un país acostumbrado a producir mares de vinos buenos, aunque previsibles. Sus vinos anticonvencionales están despertando el interés de conocedores dentro y fuera del país.

Necesitamos vinos que sean polémicos, que no gusten a todos, que generen controversia y den de qué hablar, comentó Bruchfeld, un chileno de ascendencia alemana que es propietario de la bodega Polkura.

Los productores independientes le han dado la espalda a la producción industrial y producen pequeñas cantidades de vinos con métodos orgánicos que algunas veces siguen teorías astrales en busca de la conexión espiritual con la naturaleza.

La crítica se ha quejado por un largo tiempo, diciendo que la producción de vino chileno es demasiado industrial y está obsesionada con el volumen.

Chile produce vinos desde mediados del 1,500, cuando los colonos españoles trajeron las primeras vides. Hoy es el séptimo productor mundial de vinos, con una producción de casi 1,300 millones de litros en 2013. Unos 480 millones de litros de vino embotellado fueron exportados.

 


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Chile (EFE)
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