El estilo tradicional se distingue por ser uno de los más populares a la hora de escoger un tema para decorar o redecorar un ambiente. Este evoca imágenes de muebles con la elegancia propia de los siglos XVIII y XIX. La calidez y el confort clásico que se percibe en este ambiente es sumamente acogedor.
Ambientes.
El espacio general de la decoración tradicional es hogareño, simple, y no discordante. Al igual que en el estilo formal, los muebles en habitaciones tradicionales están distribuidos en forma lineal dentro de cada área.
Sala.
Se caracteriza por estar decorada con muebles tapizados de líneas clásicas y con pocos detalles, pues estos le imprimen un aspecto que invita al descanso. Se utiliza una mezcla de líneas verticales con líneas horizontales y suaves curvas que se ven en muebles, almohadas y demás accesorios de la línea tradicional.
Comedor.
En una casa tradicional es, generalmente, una sala aparte, a menudo con algunos armarios ubicados en una esquina, para el almacenamiento de vajillas, cubiertos, etc. Una gran alfombra sobre un piso de madera dura y una mesa rectangular, con una serie de sillas colocadas uniformemente alrededor del perímetro.
Tejidos.
Son muy usuales dentro de este estilo. En la sala, nunca son demasiado brillantes ni tienen textura. Los florales, colores lisos, cuadros y rayas son los patrones más comunes en detalles de tejidos.
Colores.
Los matices en una habitación tradicional se manifiestan a menudo en un rango medio de tonos, aunque colores oscuros y ligeros también se pueden utilizar a discreción.
Accesorios.
Incluyen siempre pares de lámparas, de urnas, de plantas, espejos, grabados, porcelana, jarrones, y colecciones de libros. Estos objetos suelen estar dispuestos en simetría equilibrada.