El estilo oriental marca y goza de una gran acogida en el mundo del interiorismo, por su tan gustada inspiración en las enseñanzas del Feng Shui y los misterios que envuelven a esta filosofía. En la decoración es sinónimo de la creación de ambientes armónicos y confortables.
Origen.
El oriental, también conocido como “Zen”, remonta sus raíces a las enseñanzas de Buda, en el siglo VI a.C. y alcanzó su máxima expresión en Japón a mediados del siglo XIII, donde influyó profundamente en la mentalidad y las costumbres de la cultura tradicional oriental.
Características.
Esta propuesta decorativa busca la liberación del ajetreado diario vivir modernista. Es a través de la simplicidad de interiores, con una serie de recursos mínimos como los espacios ordenados, colores claros y líneas simples, que se logra el ambiente final.
La ornamentación excesiva no tiene cabida en este estilo que busca mantener el equilibrio con pocos objetos artificiales y naturales, donde el toque diferente lo imprimen esencias aromáticas orientales que emanan de velas e inciensos.
Iluminación.
La base espiritual de la decoración oriental se enfoca en la iluminación de los espacios.
La luz siempre debe ser sutil e indirecta. Artefactos que proporcionan luz como las lámparas, se ubicarán de tal manera que no se verán a simple vista, para causar efectos de suavidad y sensualidad en la estancia, propicios para la meditación y el descanso.
La focalización de la luz otorga protagonismo a ciertas partes y rincones, y expresa una idea decorativa propia .
Colores Entre los matices utilizados en la decoración o estilo oriental destacan el blanco y toda la gama de los colores neutros:
ocres, grises y beiges.
Muebles.
De líneas rectas, de poca altura y en su mayoría, conservan el color de la madera natural. En algunos ambientes se pueden utilizar maderas oscuras si sus elementos decorativos son claros.
Objetos.
Su elección debe ser cuidadosa y austera. Se destacan los adornos de cristal o madera en estantes, como jarrones con plantas naturales, mientras que las paredes pueden ser adornadas con cuadros, cuyos marcos deben ir acorde con el resto de la decoración.