El término ecléctico proviene del griego “eklegein”, que significa “escoger”. Su ideología se basa en la complementación de piezas cotidianas, a simple vista incompatibles, que reunidas con acierto, seguridad y gracia pueden dar vida a un estilo de decoración personalizada.
Inicios.Se introdujo a las bellas artes en el siglo XX, siendo este el escenario principal de su triunfo en la decoración de interiores, donde las colecciones temáticas, mestizaje de estilos y tradiciones lograron lucirse a su máxima expresión.
Características.En el ecléctico no existen las reglas, sus piezas, elegidas con sumo cuidado y gran talento, sacan a relucir la belleza y armonía de objetos con formas y colores similares, relacionados entre sí y otorgando el protagonismo a lo único, lo interesante e inusual. El ecléctico combina elementos de otros estilos como el clásico, el colonial, el rústico, el moderno y hasta el tecnológico.
Colores.Se complementan de manera fresca y excitante los lisos y estampados. Así podemos observar en las paredes tradicionales tonos como el crema o blanco resaltados con atrevidos toques de diseños de tonos oscuros, que aportan vida. El contraste de las tonalidades de claros sobre oscuros y oscuros sobre claros, predominan en la variación del interior ecléctico.
Mobiliario.Las formas atractivas, elementos decorativos, muebles y objetos forman parte integral del estilo. En estos ambientes destacan las alacenas con coloridos platos de porcelana, estanterías con hileras de libros rodeadas por cuadros y aparadores de esquina cuidadosamente arreglados con colecciones de esculturas y cerámicas.