El papa Benedicto XVI dijo hoy en una misa de difuntos que la búsqueda del cielo no significa que el cristiano tenga que olvidarse de sus obligaciones terrenas, sino que no debe "perderse en ellas, como si tuvieran un valor definitivo".
El Pontífice ofició hoy una misa en la basílica de San Pedro del Vaticano en sufragio de los cardenales y obispos difuntos en lo que va de año, en la que hizo referencia a las cosas "del más allá, del cielo", y a las cosas de la tierra.
La búsqueda de las cosas del cielo no quiere decir que el cristiano tenga que olvidarse de sus obligaciones terrenas, sino que no debe "perderse en ellas, como si tuvieran un valor definitivo. El llamamiento a la realidad del cielo es una invitación a reconocer la relatividad de todo lo que está destinado a pasar, frente a aquellos valores que no conocen el desgaste de tiempo", afirmó.
El Obispo de Roma también se refirió al sentido salvador de la Cruz y aseguró que Dios se ha acercado al hombre con el amor, con su entrega total, atravesando las puertas de la muerte.
El objeto y el beneficiario del amor divino es el mundo, es decir, la humanidad, aseguró el Papa.
Benedicto XVI agregó que ese amor cancela completamente la idea de un Dios lejano y extraño al hombre y desvela, por el contrario, su verdadero rostro, que se materializa con la entrega de su Hijo.
"El Hijo de Dios no ha venido para ser servido, sino para servir y donar la vida. Dios no mangonea, sino que ama sin límite. No manifiesta su omnipotencia en el castigo, sino en la misericordia y en el perdón", afirmó.
El Papa Ratzinger añadió que entender eso significa entrar en el misterio de la salvación, "que es que Jesús ha venido para salvar y no condenar y que con el sacrificio de la Cruz revela el verdadero rostro de amor de Dios".
Durante este año fallecieron, entre otros, los cardenales Perter Seiichi Shirayanagi, Cahal Brendan Daly, Armand Gaetan Razafindratanadra, Thomas Spildik, Paul Agustin Mayer y Luigi Poggi.