La limpieza siempre es complicada, ya sea en madera, tapicería, mármol, etc.; en fin, siempre requiere de trabajo y esfuerzo.
La limpieza común y corriente del mármol puede hacerse simplemente con agua y un jabón neutro, sin embargo, para las manchas de grasa es mejor aplicar un papel secante impregnado en acetona. Para ello, extenderemos el papel secante sobre la mancha y lo cubriremos con un plástico. Con un poco de cinta adhesiva, sujetaremos el plástico y lo mantendremos así durante una hora. Después de ese tiempo, la acetona habrá penetrado en el mármol y el papel secante habrá absorbido la grasa.
En cuanto a las mesas de madera natural, estas son muy delicadas. Una forma sencilla de limpiarlas es disolviendo un poco de detergente del que suele emplear para lavar los platos y un par de gotas de amoníaco en agua caliente y proceda a limpiar la mesa con esta mezcla.
Cuando vaya a pulir un mueble que tenga manchas, pase varias veces por la superficie un trapo limpio con leche hirviendo, cuando esté seco, se repasa con un trapo de algodón y algunas gotas de aceite de oliva.
Puede eliminar el color amarillento de algunos electrodomésticos, tales como la nevera, el congelador, etc., limpiándolos con agua caliente y bicarbonato.
Para la tapicería de un mueble, primero retire los cojines y el polvo de la
superficie. Después limpie la tapicería con una esponja empapada en una mezcla de agua y amoniaco (una parte de amoniaco por tres de agua). Finalmente, pase un paño de algodón blanco que no deje pelusa para eliminar el exceso de humedad.
Mantenga los azulejos relucientes con solo mezclar jabón líquido del que usa para fregar, con vinagre en igual proporción. Agite bien y úselo inmediatamente con una esponja, y dejándolo reposar por espacio de 15 minutos para que haga efecto.
En la cristalería aplique un chorro de lavavajillas y uno de vinagre, trapos de algodón y uno de lino.