Si bien es cierto que la limpieza diaria del hogar es una realidad, también lo es que cuando se acerca el fin de año, a la mayoría de los panameños nos encanta la idea de una limpieza más profunda con la idea de recibir el año con la casa limpia y reluciente.
Esta tarea puede llegar a convertir nuestro hogar en un campo de batalla, en donde en lugar de limpiar y arreglar, hemos logrado enredar aún más. La organización y, aunque no lo crea, un plan ordenado de trabajo son necesarios para que las fiestas de fin de año no nos agarren con la casa “patas arriba”.
Organizar. No existe la fórmula mágica para realizar una buena limpieza, pero si mentalmente tiene una idea de qué y hasta dónde llegará en un día y cómo realizará el trabajo, la tarea será más amena y reconfortante.
Ponga música con ritmo o su radio favorita, eso le dará marcha y logrará distraer la atención de todo lo que le queda por hacer.
Lo primero es organizarse, es decir, tener un plan de acción, esto con el propósito de ahorrar tiempo y obtener excelentes resultados.
No debe limpiar todo a la vez, por ejemplo, si la casa tiene varios pisos, es indispensable planificar la limpieza por piso, comenzando por el más alto.
Si su casa es grande, no intente realizar la limpieza en un solo día, ya que lo único que logrará es quedar cansada y lo más probable es que no pueda terminar el trabajo.
Delegue. Es importante que cada uno de los miembros de la familia aporte su granito de arena para que esta tarea tenga el éxito deseado.
Organice las actividades domésticas en base a pequeñas metas. Evite confundir la limpieza general con desmontar la casa. Puede organizar la limpieza y el orden por sectores. Si ataca los armarios, las estanterías, el jardín, la cocina, y toda la casa en general a la vez, a menos que cuente con un ejército de colaboradores, le será difícil dejar todo reluciente en un solo día.
Es bueno mantener un cierto orden diario, así, al momento de la limpieza a fondo, será mucho más rápido y fácil.
Asigne tareas a sus hijos, como hacer la cama, recoger la ropa sucia, sacar la basura, sacar el polvo a los muebles del salón, etc. Tareas sencillas con las que aprendan que el trabajo de la casa se comparte.
Haga que participen en la planificación de las tareas de limpieza, esto puede despertar un verdadero interés. La pauta a seguir es determinar cuáles son las tareas a realizar, en qué momento del día o de la semana, y cómo se distribuyen.
No deben faltar un par de escobas, recogedores, baldes y trapeadores, es preferible que sean nuevos. También son necesarios cepillos para el suelo, azulejos y textiles, así como paños que no suelten pelusas.
Use un cubo como “caja de herramientas” y así transportar todo lo que necesita para la limpieza, esto le ahorrará mucho trajín y tiempo en ir y venir.