Los nacimientos datan del siglo XIII, introducidos por primera vez por San Francisco de Asís, en la Navidad de 1223, personificando la natividad del Niño Jesús, con personas y animales reales.
En esta edición, hablaremos sobre las técnicas y materiales que se emplean en nuestra campiña para armar un Nacimiento o Belén y haremos la comparación entre los materiales que se usan en el interior y los que usamos en la ciudad. Emplear la decoración natural propia del campo en nuestros espacios urbanos tiene grandes ventajas, pues además de ser más económica, los elementos que se emplean son naturales y proyectan una gran belleza estética que puede llegar a superar cualquier otro tipo de ornamentación navideña.
Materiales.
El carácter silvestre propio de las plantas recolectadas, en su mayoría por las laderas de ríos y quebradas, es lo que hace la diferencia entre lo urbano y lo rural. En un Nacimiento original de la campiña se pueden observar, lentejitas, piñas, musgos, “pajita del Niño Dios,” aserrín, entre otros. Estos imprimen al nacimiento un aspecto más real y auténtico.
Mientras los pesebres citadinos pueden ser más sencillos según sea el caso, pues aquí observamos materiales artificiales como papel manila pintado de verde o chocolate.
Recomendaciones.
Si desea elaborar un nacimiento en su casa, tenga en cuenta el espacio que va a utilizar. Lo importante es que usted sepa qué es lo que desea hacer y que involucre a toda la familia en la armada del Nacimiento. Es muy fácil trasladar la belleza y armonía del campo, a su hogar en la ciudad, con solo un poco de ingenio e imaginación usted podrá recrear el más hermoso de los pesebres esta Navidad.