Redacción Planos y Techos.
Nuestros electrodomésticos pueden llegar a tener un largo periodo de vida, pero siempre y cuando le demos el cuidado y el debido mantenimiento.
Hay tres razones o causas por la que se pueden echar a perder estos aparatos: la falta de limpieza, la negligencia al limpiar y los bruscos cambios de voltaje eléctrico.
Todos los equipos tienen un tiempo de vida estimado y consultando a expertos y conocedores en el tema nos encontramos con la siguiente información. Las neveras pueden durar 15 años, las lavadoras pueden durar 12 años, según el cuido. En cuanto a los televisores, tienen una duración de 20 años, ya que generalmente lo que suele pasar con estos aparatos es que se le dañe el tubo de imagen y lo más común es que salgan nuevos modelos.
Sugerencias.
Para las neveras se recomienda limpiar constantemente para que no se acumule suciedad y desperdicios que pueden dañar los conductos de aire para enfriar. No guardar la comida caliente. Revisar los cauchos de las puertas para que no queden abiertas y entre aire. Al instalarla, busque un lugar que no sea caliente o generador de calor.
Lavadoras, el cuidado de este electrodoméstico debe empezar desde que llega a la casa. Revisar periódicamente los filtros para ver si están limpios. De igual forma, los depósitos deben limpiarse constantemente.
El cuidado de la lavadora no requiere de mucho esfuerzo y tiempo, solo de algunas tareas y revisiones periódicas que ayudarán a un mejor funcionamiento de este electrodoméstico.
Televisores, para mantener en buen estado un televisor plasma, evite tocar con los dedos la pantalla.
No use productos abrasivos o líquidos directamente sobre la pantalla, puesto que podrían llegar al interior de la misma y causar daños irreparables.
Marcas.
Muchas veces las marcas influyen en la duración de los electrodomésticos, por lo que al momento de invertir en uno de estos equipos le recomendamos que se decida por marcas reconocidas y con buenas garantías y repuestos en el mercado local.
Tenga presente que siempre es mejor una buena marca con respaldo, aunque invierta un poquito más.
Como dice el dicho: “ al final lo barato siempre sale caro”.