Alexandra Jara, una mirada a la 'cara bonita' de la hípica

A pesar de todo, la hípica panameña no deja tener sobre ella una aureola de buena fortuna. Los hípicos panameños son los mejores del mundo, los caballos que se crían en nuestro país parecen de acero y, como si no bastara, seguimos siendo la cuna de los mejores jinetes del mundo, aunque se haya acortado la distancia entre los nuestros y los del resto del orbe.

En las últimas semanas, el desempeño y la figura de una joven llamada Alexandra Jara ha servido como vehículo publicitario para el espectáculo en momentos que más lo necesita.

Jara se estrenó como jinete el pasado 8 de diciembre, y desde ese día hasta la fecha no ha parado de ganar. Su éxito ha sido tan rotundo que ha alternado en liderato de la estadística general de jinetes, junto a Omar Hernández Jr., quien hace dos años estuvo en la misma posición que ella.

Incluyendo las carreras del jueves por la noche, cuado ganó cuatro de las ocho competencias que hubo, Alexandra suma 21 éxitos que le permiten amanecer hoy con un sólido empate junto a Hernández en la cima del escalafón de jockeys. A ello habría que sumar otros cinco ganadores que logró en las últimas tres semanas de diciembre para totalizar 26 éxitos en poco más de dos meses en esta profesión que, usualmente, tiene como estandartes a los representantes del sexo fuerte.

La opinión mayoritaria es que la hermana de Fernando Jara —quien también tuvo un rutilante inicio de su carrera— posee las cualidades para destacarse en el difícil oficio de montar pencos de carreras. Los pocos demeritan su actuación bajo el fútil argumento de que le regalan las carreras o que la montan en puro carros y aviones.

Bueno, todos los años vemos a jinetes novatos montando carros y aviones y muchos no despegan, lo cual quiere decir que si no hay talento de por medio, no se puede alcanzar la cumbre.

Por supuesto que debemos ser cautos en nuestras opiniones, cuando apenas han pasado dos meses y medio desde que se estrenaron los integrantes de esta nueva camada de jinetes, porque puede darse el caso de que en el camino otro látigo se supere, obtenga buenas oportunidades y vuele más alto. Pero, hasta que eso no suceda, tenemos que remitirnos a los hechos.

La hermana de Fernando Jara —de 23 años— ganó el 50% de las carreras que se realizaron el jueves.

Históricamente, los jinetes que han tenido mucho éxito y larga vida profesional han sido aquellos que se caracterizan por su fineza, su buen sentido del cálculo y su paciencia. Todos estos atributos los ha demostrado hasta ahora Alexandra Jara.

Quienes somos observadores curiosos de las carreras de caballos hemos entendido que la labor del buen jinete es enseñarle el camino a su cabalgadura tratando siempre de establecer un control sobre ella y sobre su temperamento, de lo demás se encargan el entrenador y el propio equino, si tiene clase.

Nos cansamos de ver a jinetes profesionales montando como locos, como si los caballos fueran carros (frenando y metiendo cambios a cada rato), luciendo descuadernados a la hora de la verdad y botando carreras a dos manos.

En otras palabras, cada año que emerge una nueva camada de jinetes renace la esperanza de que de allí salga algún prodigio que contribuya a mantener nuestra buena imagen como país productor de buenos jinetes.

En el caso que nos ocupa (Alexandra Jara), quizás sea muy prematuro adelantar conceptos porque ni siquiera sabemos a ciencia cierta si su futuro está en Panamá o en otros lares; o si permanecerá en la actividad más allá del tiempo promedio que han tenido otras féminas que han incursionado en la difícil tarea de competir con tantos factores en contra. Pero lo bueno es que la disfrutemos mientras se pueda y que la hípica saque provecho de una combinación poco común en esos predios: Juventud, talento y belleza.


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2820
autor
Egbert Lewis (egbert.lewis@epasa.com)
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