Más allá de la funcionalidad y de proporcionar el aseo personal diario, los jacuzzis, piezas finas de fontanería, han alcanzado un papel preponderante en el diseño y la línea estética de los cuartos de baños en residencias modernas, hoteles y centros de spa.
Características.
Estas bañeras que imprimen elegancia pueden ser de diferentes tipos, ya sea empotradas, libres o sumergidas como una pieza autónoma o como un complemento con la ducha tradicional de un cuarto de baño. Son elementos resistentes y fáciles de instalar y de sustituir.
Función.
Pensadas y creadas para relajarse y disfrutar, son también conocidas como tinas de hidromasaje. Cuentan con una bomba, tuberías y boquillas que producen la circulación de agua a presión produciendo una sensación tranquilizante al cuerpo y al ánimo de quien toma un baño en ellas.
Dotados de controles que permiten regular el flujo y la temperatura del agua y detalles como regaderas, radio y luces, entre otros accesorios que hacen de los jacuzzis una experiencia de relajación e intimidad.
Formas.
Se fabrican en una gran variedad de diseños, en los que actualmente se hace énfasis en las líneas, tamaños y colores. Detalles como un buen respaldo, un asiento, un apoyabrazos o manillas integradas al diseño son complemento y valor agregado cuando de confort y modernidad se trata.
Objetivos.
Hoy día el diseño de los jacuzzis se enfoca y apuesta a dos objetivos principales: permitir una completa relajación del cuerpo durante el baño (diseño ergonómico) y adecuarse al espacio y las estructuras convencionales. Los modelos rectangulares son, por tradición, los más vendidos debido a que resultan más económicos, se pueden instalar o reemplazar con facilidad y algunos modelos permiten la modalidad tipo ducha también.
Los decoradores y diseñadores apuestan por los modelos de trazos angulares, que traen un toque moderno y diferente al diseño del cuarto de baño.