Los padres de Kaitlyn Farrington se quedaron sin vacas en su ganado de Idaho, en medio de EEUU.
Poco a poco las subastaron para financiar cada uno de los viajes de su hija para calificar por primera vez en su vida para las Olimpiadas, donde la joven de 24 años ni si quieras era una de las que se esperara ganar una medalla.
No contaba con ningún campeonato, ni en el World Cup ni X Games. Tampoco tenía tanta experiencia como sus colegas de 27 y 30 años que sí se esperaban ver con medallas colgando de sus hombros.
Pero Farrington ganó el permio oro con un puntuaje de 91.75 en Half Pipe. Hasta le dio una patada a los hombres, que también se esperaban ver salir de Sochi con medallas de oro.
Y esta sorpresa enorme todo gracias a las vacas y mucha pasión por su deporte.
Farrington relata que su hermana mayor había empezado a practicar snowboarding y un día, dijo "Yo también quiero practicarlo". Luego empezó a competir en la preparatoria con su amiga, dice en una entrevista con la organización de prensa de las olimpiadas.
"Que me criaron en un finca me hizo quien soy hoy... Definitivamente me hizo una chica fuerte. Como mis padres me han dicho durante todo este tiempo 'Ponte las botas de vaquera'. Pues, es lo que tengo que hacer".
¿Y qué tenía ganas de hacer la vaquera con el piercing en la nariz para celebrar su medalla olimpiada?
"Bailar...Voy bailar esta noche hasta no más poder".
