Si tener un empleo no es tarea fácil en la actualidad, ser madre y empresaria mucho menos, sin embargo, esto no ha sido impedimento para las mujeres de negocio que han logrado el éxito en Panamá, aunque estas afirmen haber sacrificado mucho por ello.
En Panamá hay unas 44,064 personas dueñas o patronas de una empresa, de las cuales solo el 24.7% son mujeres. Es decir, unas 10,894 mujeres se desempeñan como dueñas de un negocio, según el Panamá en Cifras de 2012.
Panamá América consultó a cinco empresarias de diferentes sectores para que expusieran sus experiencias como emprendedoras.
“Las mujeres exitosas sacrificaron su vida personal y sus hijos”, comentó Úrsula Kiener, empresaria panameña propietaria de The Panamá Club, compañía encargada de consultoría y manejo de las comunicaciones de diversas marcas.
“Estamos en una sociedad en la que se critica y se señala el rol de las madres, cómo ha dejado de ser más la mujer orientada a la crianza para quedar siendo la que aporta a la economía del hogar”, comentó Bárbara Soto, otra empresaria panameña y dueña de Novo Comunication.
“Una de las razones por las que nos hacemos empresarias es para poder combinar mejor los roles, ser empresarias y las tutoras de nuestros hijos”, dijo Soto.
Por su parte, Mercedes Eleta, propietaria de la compañía de relaciones públicas Stratego, comentó que precisamente por ser más “conservadoras y cuidadosas”, las mujeres puede que no lleguen a ser la cara principal de una empresa. “Los altos cargos requieren de tiempo y de un sacrificio que muchas mujeres no están dispuestas a hacer por poner primero a su familia”, dijo.
No obstante, afirmó que sí existe una barrera cultural que hace a las mujeres abstenerse de incursionar en algunos roles empresariales, lo cual debe cambiar.
Salarios
Según comentan las empresarias, los salarios que hombres y mujeres perciben en Panamá no son equitativos en razón de género.
Aunque no hay cifras disponibles en Panamá sobre este tema, organismos internacionales han estudiado el fenómeno y comprobado la disparidad.
El problema está en que “a las mujeres se les ofrece menor salario para un puesto porque saben que ellas aceptan menores salarios”, según la propietaria de Stratego.
Yira M. Tovar, gerente y accionista de las empresas Mareasa, que comercializa repuestos y combustible en Chiriquí, considera que esta diferencia se acorta con el tiempo, porque las mujeres están demostrando más carácter y deseos de superación.
Por otro lado, Alicia Ramírez de Corro, quien se mantiene en el negocio de las panaderías y de bienes y raíces en la región de Azuero, asegura que “a un nivel medio, en posiciones que no son de liderazgo, los salarios se mantienen equitativos. Probablemente en altos niveles ejecutivos pueda verse alguna diferenciación”.
Un estudio reciente de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) demostró que, en Panamá, el sueldo que perciben las mujeres es 11% menor que el que reciben los hombres. Además, la misma institución ha comentado que la mayor brecha salarial entre hombres y mujeres se da entre las personas profesionalmente preparadas.
Sonia Montaño, vocera de la División de Asuntos de Género de la Cepal, quien ha sido la encargada de explicar el tema, comentó que “una mujer con 13 años de escolaridad gana entre 20% y 30% menos que un hombre con los mismos estudios. A menor preparación, menor es la diferencia”.
Según cifras presentadas por la Contraloría General de la República, a mediados de 2013, cuando el salario mínimo continuaba siendo de alrededor de 450 dólares, la media del sueldo mensual de las mujeres era de 545 dólares, mientras que el de los hombres era menor al de las mujeres, con 539 dólares.
A pesar de esto, las estadísticas de media salarial, específicamente de la ciudad capital, reflejan una percepción mayor en el salario que devengan los hombres. En la ciudad de Panamá, los hombres ganaban un aproximado de 592 dólares, mientras que las mujeres, 572 dólares al mes.
Sectores de trabajo
Recientemente se ha presentado la Asociación de Mujeres Directoras Corporativas de Panamá (WCD), presidida por Mercedes Eleta, en la cual se promueve la incorporación de mujeres en las juntas directivas de las empresas del país a través de capacitaciones y una base de datos que permitirá a las compañías encontrar el personal adecuado.
Además, estudios del país han demostrado que las mujeres son mayormente contratadas en el sector de los servicios, mientras que los hombres tienen más facilidad para ser empleados en puestos que requieran de destrezas técnicas.
Por ejemplo, según informes de la Autoridad Nacional de Servicios Públicos (Asep), en el sector de las telecomunicaciones se encuentran actualmente empleadas unas 5,380 personas, de las cuales solo 2,016 colaboradores son mujeres, es decir, un 37.47% del total empleado, mientras que el otro 62.52% son hombres.
Asimismo, la Contraloría General de la República demostró en sus estudios que, para el año 2013, eran más los hombres empleados que las mujeres. Para marzo de 2013, un total de 383,269 habitantes se encontraban en condición de ocupados, mientras que 300,900 eran los que contaban con empleo.
En estas cifras, además se demostró el hecho de que los hombres son mayormente contratados en ciertos sectores. En los trabajos de artesanos y trabajadores de la minería, la construcción, la industria manufacturera, la mecánica y ocupaciones afines, se encuentran ocupadas unas 5,587 mujeres ante una fuerza laboral de 73,992 hombres.
En los oficios que requieren menos fuerza y que mantienen mejores salarios, las mujeres son más destacadas. Por ejemplo, en los puestos de directores y gerentes de los sectores público, privado y de organizaciones de interés social, se contabilizó un total de 30,148 empleadas, frente a un personal masculino de 28,321 trabajadores.
Esto confirma los comentarios de Úrsula Kiener, quien aseguró que las mujeres son mucho más confiables para ciertos trabajos y que “está comprobado que son más responsables”. No obstante, Kiener aseguró que actualmente es muy difícil que las mujeres puedan llegar a roles principales en el entorno laboral.
(con información de Thays Domínguez y José Vásquez)
