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Panamá ante las elecciones de mayo
A solo 2 meses de las elecciones generales de mayo de 2014, para elegir presidente y vicepresidente de la República, diputados, alcaldes, representantes de corregimiento y concejales, el país se halla abocado a una intensa campaña política en función de renovar el gobierno del Estado, por un periodo de 5 años, como lo establece la Constitución Política nacional. En efecto, son siete los candidatos a la presidencia de la República, a saber: Juan Carlos Navarro, por el Partido Revolucionario Democrático (PRD); Juan Carlos Varela, por el Partido Panameñista y el PP; José Domingo Arias, por los partidos Cambio Democrático (CD) y Molirena; Genaro López, por el Partido Frente Amplio por la Democracia (FAD); Juan Jované, Esteban Rodríguez y Gerardo Barroso, candidatos independientes. ¡La suerte está echada!
Como queda demostrado en el listado de los candidatos presidenciales, los hay de todo tipo en los partidos políticos e independientes también: algunos con méritos y probidad para desempeñar tremenda responsabilidad patriótica, otros un tanto pintorescos. Panamá, durante su vida republicana, ha tenido un mínimo de presidentes que orgullosamente distinguimos como “estadistas”… Pero son innumerables los que infortunadamente han ocupado el Palacio de las Garzas, a los que la historia ha calificado de distinta manera.
No obstante, justo es, por primera vez, recomendar a todos los que ahora intentan tan grave aventura política volver la vista a los bustos y estatuas de Justo y Pablo Arosemena, Eusebio A. Morales, Carlos A. Mendoza, Manuel Amador Guerrero, Belisario Porras, Francisco Arias Paredes, Harmodio y Arnulfo Arias Madrid, Enrique A. Jiménez, Roberto F. Chiari, Ernesto de la Guardia Jr., Jorge E. Illueca, Octavio Méndez Pereira, Carlos Iván Zúñiga Guardia, Víctor Florencio Goytía, José Isaac Fábrega, Aquilino E. Boyd, Miguel J. Moreno Jr., sin olvidar de estos ilustres estadistas panameños sus respectivas biografías, en las que hallarán el tipo de personalidad moral que se ofrece como arquetipo de integridad, de energía, de patriotismo y altruismo, para que inspiren en ellas los actos de su vida ciudadana.
La vida pública de aquellos egregios varones, suma y compendio de virtudes públicas y privadas, servirá de acicate a los débiles para adquirir fortaleza mediante el esfuerzo de la voluntad; su honradez removerá en la conciencia del prevaricador los fermentos del remordimiento; su generosidad y altruismo será reproche del codicioso; su desprendimiento invitará a la meditación a los logreros politiqueros que creen que la ciencia de gobernar el Estado es la ciencia de enriquecerse a expensas del Estado; su espíritu de tolerancia dará severa lección a los inquisidores contemporáneos que invocan la libertad para proferir improperios y diatribas contra todo el que no comulgue con sus ideas.
SE EXIGE UNA CAMPAÑA POLÍTICA DE RESPETO, EN LA QUE EL DEBATE DE LAS PROPUESTAS E IDEAS DE LOS CANDIDATOS SEA LO QUE PREDOMINE, PARA QUE LOS CIUDADANOS SEAN CONSCIENTES DE LA IMPORTANCIA DEL VOTO PARA EL AFIANZAMIENTO DE LA DEMOCRACIA, LA SEPARACIÓN DE LOS PODERES DEL ESTADO Y EL GOBERNAR TENIENDO EN CUENTA EL BIEN COMÚN SOBRE LOS INTERESES PARTICULARES.
Todos los candidatos a la presidencia (por partidos o independientes) que, por omisión o por acción, hayan hecho objeto de escarnio los principios eternos de la democracia, deberán ir allá, a ese rincón de la historia en el que se yerguen las siluetas graves de aquellos colosos del pensamiento, a contemplar su actuación política, su labor administrativa y sus conquistas en el campo del saber, y a sacar del ejemplo que ellos nos legaron para hacernos más hombres, más patriotas, mejores ciudadanos.
Algo más todavía: A requerimiento de la Iglesia católica, organizaciones cívicas y sociales, algunos partidos políticos y la ciudadanía en general, se ha planteado la necesidad de la firma de un Pacto Ético entre los partidos políticos, a fin de evitar campañas sucias y negativas, en cambio, se exige una campaña política de respeto, en la que el debate de las propuestas e ideas de los candidatos sea lo que predomine, para que los ciudadanos sean conscientes de la importancia del voto para el afianzamiento de la democracia, la separación de los poderes del Estado y el gobernar teniendo en cuenta el bien común sobre los intereses particulares. El susodicho Pacto Ético finalmente fue firmado por todos los partidos políticos, tanto los oficialistas como de oposición.
Quien resulte presidente electo de la República para el periodo constitucional 2014-2019 deberá “gobernar”, orientar la nación con patriotismo, en el que la sinceridad sea el credo del corazón, donde la libertad no sea una mentira ni la Constitución un pedazo de papel.