Entre la demagogia, lo concreto y lo visible

Por: Redacción 25/02/2014

 
“La demagogia es la capacidad de vestir las ideas menores con palabras mayores.” Abraham Lincoln.
Por sus obras los conoceréis, es un dicho usado con relativa frecuencia, que tiene su fuente en el evangelio, lo dijo Jesús para darnos un criterio que nos ayudara a distinguir entre los verdaderos y los falsos profetas, y en este periodo que se recrudece la política adquiere especial vigencia sobre todo con el discurso de los “politiqueros criollos”, especialmente los candidatos a presidente y vicepresidente de los partidos Revolucionario Democrático (PRD) y Panameñista.
HOY LOS PANAMEÑOS, UTILIZANDO UN CRITERIO SIMPLE, HAN PODIDO RECONOCER LOS VERDADEROS DE LOS FALSOS PROFETAS, AL COMPARAR LAS OBRAS, LOS HECHOS Y LAS ACTUACIONES CONCRETAS, CON AQUELLAS FALACIAS Y FALSAS PROMESAS DE ESTAS FIGURILLAS...
Firman un pacto ético que no respetan, puesto que hacen alarde del discurso pueril de antaño, la demagogia barata tradicional mediante el uso de disertaciones retóricas y propaganda engañosa, con lo que han pretendido confundir al electorado, al que  prometen y prometen, olvidando que estas no tienen sustento alguno, ya que jamás se han visto sus obras. 
Dejan de lado que los panameños les mandaron un mensaje claro hace cinco años, y que no entendieron, que estaban cansados de esos ídolos de pie de barro, que  querían era un verdadero líder que les diera respuesta y que trabajara por los mejores intereses del pueblo panameño y no por los de los sectores económicos más poderosos del país, y no se equivocaron al escoger como lo demuestran sus obras.
Se autodenominan líderes, y el gran problema es que no tienen un pie de barro como aquella estatua bíblica, sino que son todo de barro, pero barnizados para el show mediático para la televisión y medios escritos dominados por esos grupos económicos que durante toda la gestión del gobierno del presidente Ricardo Martinelli no han dejado de atacarlo diariamente y, a pesar de ello, hoy su aceptación es de un 70%, porque Juan Carlos Varela, Juan Carlos Navarro y Gerardo Solís y ahora la señora Isabel Saint Malo son “líderes”, pero sin que se les conozca mérito alguno para serlo.
Como es palpable, hoy los panameños utilizando un criterio simple han podido reconocer los verdaderos de los falsos profetas al comparar las obras, los hechos y las actuaciones concretas, con aquellas falacias y falsas promesas de estas figurillas que solo representan a los más poderosos, y que insisten en repetir los discursos rellenos de palabras grandilocuentes.
Una vez oficializada la candidatura de la actual primera dama, Marta Linares de Martinelli, para el cargo de vicepresidenta, comenzaron esos sicarios del periodismo y los ídolos de pie de barro a tratar de descalificar su designación. 
El papa Francisco hace poco, durante el 29.° Congreso Nacional promovido por el Centro Italiano Femenino, destacó la indispensable aportación de la mujer en la sociedad, en particular con su sensibilidad e intuición hacia el débil y el indefenso, y es precisamente la labor social dirigida hacia los más necesitados realizada por Doña Marta, su mejor carta de presentación.
Olvidan estos detractores que ella acompañó al presidente Martinelli durante la toma de las decisiones más importantes por el bien del país y sus ciudadanos, su amor a la patria y su humildad son otras de las características que le permitieron apoyarlo en esa gran labor. Impulsa, gestiona, desarrolla y dirige más de 20 proyectos sociales a través de su Despacho a nivel nacional, fortaleciendo de esta manera la visión de su esposo para nuestro país.
No saben, como lo demuestra la gran aceptación de la gestión del presidente Martinelli, que el discernimiento utilizado por los panameños es precisamente ver las obras, no escuchar lo que han repetido y ofrecido ellos por años sin cumplirlo, porque al árbol se le conoce por los frutos y sus árboles sembrados en tierra árida e infecunda nunca dieron frutos a este pueblo, contrario a lo ocurrido durante este periodo presidencial, en el que el  panameño sembró su semilla en un terreno fértil, al depositarla en un verdadero líder que cumplió su promesa y visión de trabajo de servir al pueblo, como lo prueban sus frutos, y no servirse del pueblo y pelechar del Estado, como si lo hicieron el PRD, Panameñista y su apéndice la Democracia Cristiana hoy Partido Popular, durante los 40 años que estuvieron en el gobierno.