Todo en las Islas Vírgenes Británicas es sorprendente. El Aeropuerto Internacional Terrence B. Lettsome (EIS) es posiblemente una de las terminales aéreas más silenciosas que existen; un claro indicio de lo que vendrá después de atavesar sus puertas.
Ni siquiera Road Town (Beef Island), su capital, es como las demás. Allí no existen rascacielos o congestiones vehiculares que involucren a más de 10 vehículos y los comercios suelen cerrar sus puertas, antes de las 6:00 p.m.

No obstante, las Islas Vírgenes Británicas son conocidas como una capital naviera, visitada por los navegantes del mundo y hogar de una de las regattas más concurridas, que este año celebró cuarenta años (www.bvispringregatta.org).
En las Islas Vírgenes Británicas no existen restaurantes de comida rápida, pero es posible disfrutar de una de las más celebrados manjares, la langosta de Anegada; de las 60 islas que componen el conjunto, es una de las más remotas.

No hay más que un cine -recientemente inaugurado- pero las Islas Vírgenes Británicas están llenas de celebridades internacionales que evaden las grandes multitudes, para alojarse en algún resort.
Lo que es verdaderamente fascinante del lugar son sus aguas de intenso color turquesa; ideales para el buceo o snorkelling; sin mucho esfuerzo, claro, porque la rebosante vida en los arrecifes se percibe con solo abrir los ojos bajo el agua.El trayecto entre islas (cada una más seductora que la otra) se hace vía marítima; por lo regular, desde dos de las localidades más conocidas y con grandes marinas: Tortola y Virgin Gorda.

¿Qué hacer en Tortola?
Pese a su aspecto sencillo, en Tortola sobran las opciones; algunas de ellas están ubicadas en el “West End”; como una visita al Parque Nacional Mount Healthy, una exhibición de arte al aire libre en Fahie Mural, un paso por Callwood Rum Distillery, donde se elaboran uno de los licores más populares de la región.
Y en Virgin Gorda.
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Su singular nombre fue puesto por el navegante Cristóbal Colón en 1493. Virgin Gorda es una isla compuesta por un conjunto de pequeños islotes, ubicados en el North Sound.
De las islas habitadas Virgin Gorda es, probablemente, una de las más hermosas. Desde sus colinas se aprecian casi en su totalidad las Islas Vírgenes Británicas; en total 60 islas.
Una visita a Virgin Gorda no debe finalizar sin internarse en las formaciones rocosas de The Bath o sumergirse en sus aguas. Es justo decir que medir más de 1.75 metros podría ser un inconveniente al atravesar estas cuevas naturales.
Sin visitar la playa Savannah Bay tampoco podría considerarse una visita completa.