Fue extraño llegar al entrenamiento del Río Abajo FC y ver a Richard Parra sentado, más relajado de lo normal, mientras hablaba de fútbol con algunos de los presentes. Su semblante reflejaba que no había tanta presión en él, pese a la difícil situación que atraviesa el Alto Voltaje, con respecto al tema del descenso.
Y fue aún más raro ver que moviéndose por la cancha estaba un personaje haciendo las veces de Parra, gritando, pidiendo más intensidad, exigiendo al máximo a los jugadores, presionándolos para que no bajaran la velocidad, instándolos a que terminaran las carreras con el mismo ritmo con el que las iniciaban, les explicaba que si no lo hacían, a la hora de los partidos eso les pasaría factura.
Ese personaje, que no paraba de andar sobre el desgastado césped sintético del “Cascarita” Tapia, sin perder ningún detalle de la práctica, bajo un sol castigador, era Juan Pablo Lopera, quien será, desde ahora, el encargado de dirigir al Río Abajo -como había adelantado ya este medio- debido a que Parra tomará otro rol en el club.
Lopera caminaba en solitario, se mostraba muy analítico y consultaba mucho con su equipo de trabajo. Vestía una gorra y gafas oscuras, quizás para tratar de protegerse del inclemente sol. Y, una vez finalizado el entreno, atendió su primera rueda de prensa como timonel del Río Abajo. Ya en sus tiempos junto a Parra, en el Sporting, le tocó encargarse de unas cuantas.
La tónica de su intervención fue la misma durante los minutos que duró. Soltó algunas frases motivadoras, que generaban ilusión, se le escuchaba convencido, seguro de que tenía el material humano para poder permanecer en la primera división.
“Vinimos a sumar, a trabajar, somos guerreros del fútbol... Venimos a sumar de a tres, tratar de ganarle puntos al campeonato, hay 33 puntos en disputa y estamos a 12 (del Alianza, en la tabla del descenso)... Hay un grupo de jugadores (en el Río Abajo) que han disputado finales, es un grupo que no le gusta perder...”, fueron algunas de las palabras de Lopera, quien, sin embargo, no se atrevió a prometer que llevará al equipo a nadar río arriba, a sacarlos de esa zona del descenso infernal y llevarlos al cielo.
¿Promete usted salvar al equipo?, se le preguntó a Lopera en la rueda de prensa. “Yo no prometo nada, yo prometo todos los días trabajar, trabajar y trabajar”, respondió el timonel.
En Río Abajo se espera que con este cambio en el banquillo se pueda conseguir la fórmula ganadora para cerrar el semestre asegurando la categoría.