Este fin de semana estuve en la celebración de la boda de una amiga, en total fueron alrededor de 7 horas de parranda, en que pocas fueron las veces en que nos sentamos. En algún momento de la madrugada, se habilitó una estación de hot dogs para prepararlos a tu gusto, de más está decir que cantidad de invitados, luego de tantas horas de estar parrandeando, se acercaron al área, ya que bien sabemos que los traguitos pueden abrir en grande hasta el más comedido de los apetitos. Sin mencionar nombres, les cuento que en algún momento noté incluso a uno de mis amigos con 4 de estos en su plato (que no eran nada pequeños), lo que me pareció sumamente gracioso.
Al día siguiente de la boda, mientras todos comentábamos en el grupo del “whatsapp” cuánto nos habíamos divertido e intercambiábamos las fotos tomadas esa noche, algunos empezaron a enviar imágenes de sus respectivos desayunos (o por la hora más bien almuerzos) con frases como para recuperarme, pa’ la goma, etc.
En vista de que los Carnavales ya se encuentran a la vuelta de la esquina, surgió la idea para la columna de hoy, ya que todos estos acontecimientos me hicieron pensar en las comidas típicas o no tan típicas que hacemos después de las rumbas o para recuperarnos luego de una larga jornada de parranda, tema que va muy acorde con estas fechas que se avecinan.
Han existido en Panamá, desde que recuerdo, un sinnúmero de lugares que abren 24 horas, en donde después de salir de una fiesta o discoteca puedes ir a atender al estómago que usualmente pide comida a gritos.
También hay carritos callejeros, como por ejemplo los de tacos afuera de las difuntas Patatus y Baccus, que estoy segurísima que los de mi generación recordarán.
En estos momentos en donde el juicio no está muy claro, son muchas las cosas extrañas que podemos comer, recuerdo una vez una amiga que se preparó un gran plato de puré y ensalada de repollo del Kentucky mezclados con platanitos triturados, y mientras lo degustaba la expresión en su rostro parecía la de una persona que disfrutaba de un manjar de dioses.
Un amigo me decía que uno muy típico en Carnavales es el plato de pollo guisado con arroz, lentejas y macarrones de los gruesos en salsa roja tan seca que ya casi parece disecada, y otro me contaba una anécdota de una vez en que llegó a una fonda y le dijeron que eran 25 centavos por torrejitas, en ese momento en el que el ya no podía hacer matemáticas, simplemente colocó 5 dólares en la mesa y le dijo a la señora que lo atendía, dame lo que me alcance con esto.
Por alguna razón que probablemente debe tener una explicación científica, las comidas que más nos satisfacen y que nos pide a grito nuestro cuerpo después de una buena rumba son aquellas con un alto contenido de grasa. Luego de preguntar entre varias personas las más mencionadas fueron: Queso burguesa con “bacon” y papas fritas, bistec encebollado a caballo con tortillas de maíz, el famoso desayuno chino, que ya casi se ha vuelto panameño, la soda kist de fresa y el tradicional y muy confiable sancocho revive muerto.
Como conclusión creo que sea cual sea su comida de preferencia durante estas fechas, es importante recordar que cuando se disfruta con moderación, siempre todo sabe mejor. Espero que tengan unos Carnavales seguros y llenos de diversión.