Falta poco. El próximo 2 de marzo se desvelará el misterio y todas las especulaciones quedarán sepultadas por el veredicto de los votos de los miembros de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas.
De esa manera, cada categoría recibirá su preciado Óscar. En el medio habrá justos reconocimientos, algunas sorpresas (siempre hay) y varias cuestiones inentendibles (en toda premiación se encuentran).
Esta vez, será el turno del regreso como presentadora de Ellen DeGeneres, a la que siguen 25 millones de personas por vía Twitter. Ellen ya había presentado los Óscar en 2007. Parece que atrás han quedado las épocas del humor a lo Billy Cristal, los intentos de bailes de Hugh Jackman o la acidez (en una arriesgada apuesta) del creador de “Padre de familia” y “Ted”, Seth MacFarlane, en 2013. De esta forma, los productores de la entrega apostaron por lo seguro.
Hace unos años, la Academia subió el número de nominadas a mejor película —de las regulares 5, como han quedado el resto de las categorías— hasta 10 o 9, como es el caso de este año. Esto, sin duda, le da un plus en su carrera comercial a más producciones, pero termina rellenando una categoría en las que algunas tienen nulos los chances de ganar.
Tal es el caso de producciones como “Philomena”, “Nebraska”, “Her” y “Dallas Buyers Club”. En general, de un corte más independiente, de historias más sencillas, pero con una fuerte denuncia social.
Aunque la acumulación de nominaciones no garantiza premios (lo sabrán productores, directores y actores que se han ido con las manos vacías), suelen dar buenos chances.